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Cuatro meses después de renunciar a su cargo, la exministra de Hacienda Rocío Aguilar habló largo y tendido sobre su paso por esa cartera, la reforma fiscal, el crecimiento del déficit y la airada discusión que generó la aplicación de la regla fiscal en las últimas semanas.

Además, criticó algunas decisiones de la Contraloría, incluida esa solicitud de sanción que acabó por dejar al gabinete de Carlos Alvarado sin una de sus piezas clave justo cuando se discutía la colocación de los llamados eurobonos.

¿Fue su paso por el Ministerio de Hacienda todo lo que esperaba?

Durante muchos años de trabajo, tanto en el sector público como el privado, he desarrollado esa enorme pasión por servir y en lo público se puede hacer desde diferentes posiciones, pero esa en particular, en la coyuntura en que se encontraba el país, la situación compleja que había, me permitió a mí haber sido, espero, parte de la solución.

¿Es posible desligarse de la función pública en semanas como estas donde el Ministerio de Hacienda ha vuelto a ser foco de atención?

Es imposible desligarse, sobre todo cuando uno estuvo al frente de un proceso que dichosamente llegó, por lo menos hasta la etapa donde yo estuve, a un buen final. Por supuesto tener la posibilidad de descansar estos meses ha sido también extraordinario, sin embargo es imposible desapegarse del tema. Todos los días estoy viendo qué hay alrededor de los temas fiscales, cuando llega el 10 de cada mes estoy esperando los resultados, creo que de eso voy a seguir pendiente como lo estuve durante muchos años.

¿Qué fue lo más difícil de lograr la aprobación de la reforma fiscal?

Yo no me atribuyo ese logro como propio, sería injusto, el país se unió, la Asamblea Legislativa se unió, la Sala Constitucional dio luz verde a un debate que en dos oportunidades anteriores no había sido, las cámaras empresariales, la academia, en realidad el país se unió para sacar adelante un proyecto que tenía 20 años de querer hacerse, entonces yo creo que se dieron las circunstancias.

Yo nunca olvidaré el último cuatrimestre del 2018, fue tan complejo cuando empezamos a ver que cada vez era más difícil para el Ministerio de Hacienda traer los recursos para hacer frente a las obligaciones y además en medio de esa situación se había presentado toda la famosa saga del hueco presupuestario que generó una enorme desconfianza y que por supuesto me tocó a mí enfrentar, con sus consecuencias.

Llegado el momento en que hubo que utilizar las letras del tesoro, que el país tenía muchos años de no hacerlo, esa fue quizás la decisión más difícil que haya tomado en mi vida, porque era una decisión que si no lo hacíamos en ese momento las tasas de interés iban a seguir creciendo de forma dramática y las dificultades por tener los recursos en ese momento iban a ser cada vez más grandes, así que lograr tomar esa decisión, lograr la aprobación por parte de la junta directiva del Banco Central, fue realmente lo que nos salvó.

Por supuesto que el día que la Sala Constitucional, con esa resolución que es extraordinaria, eleva las finanzas públicas realmente como un requisito para que el que resto de derechos y garantías de la Constitución efectivamente no queden en letra muerta, fue extraordinario. Ahí, ese día, en ese momento, hubo un cambio importante, porque todos sentimos que uno de los escollos más grandes había superado, ahí ya pasamos al segundo debate y la ley al día siguiente ya estaba prácticamente publicada.

Llegó también en medio de una huelga histórica.

Si hay algo que para mí fue importante en ese proceso fue la valentía del Presidente. El Presidente apoyó en todo momento el proceso de reforma a pesar de las enormes dificultades y las consecuencias de tres meses de una huelga como la que tuvimos. En mi oficina me tocaba escuchar las canciones cuando pasaban casi todos los días o se quedaban ahí y me hacían algunos tiernos recordatorios, como digo yo, pero me parece que el Presidente en eso hay que reconocerle su valentía.

¿Estaban conscientes del precio tan alto en capital político que iba a costar la reforma fiscal?

¿Cuál hubiera sido el escenario si se decide no pagar ese precio? Si hubiéramos tenido otro mejor escenario, pero de no haber pasado la reforma hubiésemos realmente llegado a niveles de endeudamiento y déficit inmanejables. Me parece que si bien hubo que invertir ese capital político en la primera etapa, también era que no había otra opción, y además tiene la ventaja que haber pasado la reforma en la primera parte del partido hace que la administración siga comprometida con la implementación de esta, porque cuando usted hace eso al final de una administración y llega otra empieza a decir esto no es así o esto ahora es así, me parece que no era solo pasar la reforma, sino comprometerse a su implementación.

Claro que pensamos que nos iba a costar, pero es que no había otro camino, que no nos costara era una falacia, porque al final le iba a costar al Ejecutivo y a toda la ciudadanía y no había una mejor opción.

¿Fue realmente esa solicitud de sanción de la Contraloría la razón de su salida o fue el resultado de un desgaste por esas diferencias suyas en temas como el acuerdo del Ejecutivo con la CCSS o con las Universidades en el tema del FEES?

Fue la única razón por la que yo renuncié. Yo sabía que después de la reforma íbamos a enfrentar a los rebeldes, pero eso no iba a implicar mi salida salvo que el Presidente me lo hubiera solicitado. Más bien lo que había que hacer era enfrentarlo de manera técnica y de la manera más serena, pero enfrentarlo.

Yo no soy una persona que ante una situación de esas doy medio vuelta y me voy, entonces aclaro que con el tema de la CCSS estuve en total y absoluto desacuerdo con la forma en que se hizo y de esa manera se lo externé al señor Presidente y al señor ministro de la Presidencia en una reunión que sostuvimos. Me parece que algunas de las acciones que incluso se trataron de llevar adelante no solo eran ilegales, sino que iban a afectar al presidente de la República y yo si algo hice en mi proceso y hasta el último día fue tratar siempre de que los problemas no le llegaran al Presidente, porque para eso tiene un equipo.

Mi renuncia solo obedece a la sanción de la Contraloría.

¿Cómo tomó esas concesiones que hizo el Gobierno en pos de una aplicación menos estricta de la reforma fiscal?

Es importante en eso entender que el Presidente siempre va a tener un espacio, yo no soy la que dirijo al país, le puedo dar mis recomendaciones y puedo estar en desacuerdo con las decisiones, pero debo entender que él es la máxima autoridad y no solo está viendo el renglón fiscal, posiblemente está viendo el social también, las consecuencias de una huelga médica en la población y posiblemente a pesar de mi total desacuerdo con algunas decisiones yo siempre traté de poner en esa balanza esas dos perspectivas. Siempre logré manifestar de la forma más respetuosa mi desacuerdo cuando lo ameritaba y mi agradecimiento cuando mi consejo era escuchado, pero por supuesto es él el presidente y el que tomaba las decisiones.

Usted se va por sus decisiones en el hueco fiscal, pero esas decisiones iban avaladas por el Presidente.

Yo no soy la responsable del hueco. El hueco se origina de una presupuestación del año 2018 desde la cual desde la misma ley el Ministerio de Hacienda decide que va a dejar de presupuestar ₡300.000 millones, pero eso lo vi tiempo después.

Ese hueco se pudo haber evitado en ese momento, un presupuesto mal formulado fue aprobado por la Asamblea, la Contraloría General que ejerce una fiscalización del presupuesto no advirtió a la Asamblea, ese hueco se pudo haber evitado en el momento oportuno.

Cuando la Contraloría resuelve el procedimiento que abre y le recomienda al Presidente que me mande de vacaciones por 30 días yo lo hablé con él, yo le había advertido desde el día que ese procedimiento se abrió, se lo recordé en el camino y nuevamente en octubre, que si yo era sancionada yo me iba del cargo, eso no fue que se dio en el momento, se lo había advertido.

¿Por qué?

¡Porque yo había sido contralora! ¡Es una sanción de la Contraloría! Yo no me iba a ir discutir contra la Contraloría sobre el caso, segundo, la manera en que lo plantea es “Presidente tome usted la decisión”, entonces era trasladarle a él el problema.

Yo le dije “si usted me manda 30 días de vacaciones es un puesto de confianza, si usted avala esa decisión es que no tiene la confianza, y si no lo hace lo que va a suceder es que va a empezar toda la opinión de que Carlos Alvarado no le hace caso a la Contraloría, entonces yo no voy a dejar que usted tenga que tomar esa decisión, la tomo yo”. Eso lo conversamos tres veces.

¿Pero el presidente avaló el pago que usted realizó y que originó esa solicitud de sanción?

La deuda tiene un control ex post, usted paga y no hay el proceso de verificación de si hay partida presupuestaria, ¿por qué? Porque creo que en el pasado resolvieron que era muy complicado que un error humano dejara al país en incumplimiento de esa obligación, eso es lo que escuché yo tiempo después, así que no había que autorizar el pago, el pago se realiza de manera automática, yo nunca tuve que decir paguen eso, el Presidente nunca tuvo que decir paguen eso.

Yo hice una revisión de 10 años atrás y nunca se dio esa circunstancia porque nunca se dejó de presupuestar, porque siempre se presupuestó con holgura, entonces no hay en toda la historia de esos 10 años un día en que haya habido un faltante en la partida.

Aquí se dio la circunstancia de un Gobierno que dejó de presupuestar ₡300.000 millones con el propósito exclusivo, ahí sí creo yo, de reflejar un menor gasto, porque era lo único que iba a lograr con eso, con la esperanza de que iban a haber canjes y los canjes no se pueden presupuestar, son inciertos, y que además contó con el aval de la Contraloría que no le advirtió al Congreso de eso y fue aprobado y que cuando el Gobierno saliente se da cuenta que ni siquiera alcanzó para enero destapa de algo insuficiente y lo cubre mal.

¿Cuándo usted deja el ministerio estaba enterada de que no se cumpliría la proyección del déficit fiscal?

No. Aquí hay dos cosas importantes: hay un manejo que puede hacer perfectamente el Ministerio de Hacienda y hay decisiones que puede tomar en ese momento.

Yo, personalmente, no hubiese girado los fondos de la Corporación Andina de Fomento (CAF) porque ni siquiera la Asamblea ha aprobado el crédito, entonces para qué ir a capitalizar la CAF y lo hicimos en el momento del cierre. Es posible que como lo hice en el año 2018 y en otros momentos cuando consideraba que era preferible no girar determinado recurso no lo hubiera girado, pero eso es una decisión de política y el ministro tomó su decisión y yo se lo respeto, pero yo no hubiera terminado con ese déficit.

La oportunidad de presentar cómo poder acelerar la reducción de la deuda es una valoración legítima, pero no tenemos que olvidar que eso no significa que la reforma fiscal hecha no lograra ese nivel de sostenibilidad, lo que el ministro pretende y me parece con todo sentido es tratar de adelantar el momento en donde revertimos la tendencia de la deuda, me parece bien interesante el planteamiento en el tema de evasión fiscal, creo que eso es una obligación y una responsabilidad, y por supuesto la renovación de la parte tributaria que ya habíamos iniciado con el Banco Mundial, pero me parece que el planteamiento del señor ministro es de mayor calado y espero yo de gran resultado.

Me quedan ahí dos preocupaciones o inquietudes: que el cronograma versus los tiempos legislativos y los tiempos de contratación podrían implicar un rezago, lo cual no quiere decir que no hay que hacerlo, sino que va a tener repercusiones positivas pero no en el plazo que están previendo y en segundo lugar que los niveles de evasión del país por lo menos en parte, alrededor del 30%, se explican en la informalidad, así que mientras no se ataque la informalidad por mejores sistemas y esto no es solo tecnología, es normativa también, entonces también hay que trabajar en reducir la informalidad y eso es un reto país.

Por otro lado me parece que no debemos dejar de lado que la reforma aprobada es una que daba réditos en tres o cuatro años, no era el primer día a primera hora, así que tampoco es que la desviación presentada en el 2019 es que la reforma fracasó, están en función de decisiones tomadas en el último trimestre si se quiere ver así, pero no porque la reforma no haya funcionado, ha traído incluso más ingresos de los originalmente previstos, el nivel de remuneración efectivamente se contuvo.

Ese incremento en el déficit significó una baja en la calificación país y con esto un aumento en los intereses de la deuda. ¿Hubo ingenuidad por parte de Hacienda en el manejo de ese último trimestre?

Yo no quiero calificarlo, no quiero parecerme a los exministros de Hacienda que siempre llegan a decir todo lo que había que hacer y nunca lo hicieron cuando estaban ahí sentados. Yo le digo lo que yo en mi condición y experiencia hubiera hecho, pero bajo ninguna circunstancia me atrevería a cuestionar o criticar lo que se hizo en ese momento, algunas valoraciones deben haberse hecho.

Esa valoración tienen que haberla hecho y haberla medido en esa balanza si era mejor terminarla ahí o en el 2020.

¿Se justifica que a más de un año de aprobada la reforma estemos hablando todavía de su interpretación?

Por supuesto que toda ley nueva a la hora de que llega a las manos de sus operadores pues siempre se enfrenta a su interpretación. Como ministra de Hacienda que me tocó llevar adelante ese proceso, la regla fiscal en el momento en que se iba a formular el presupuesto estamos todos claros que iba a comparar el crecimiento contra la ley anterior, hoy día estamos claros, pero en algún momento no fue así.

Ahora viene el momento de la verificación: ¿qué vamos a hacer cuando el presupuesto del 2020 se haya ejecutado? Yo tenía un límite de crecimiento de 4,67%, entonces cuando llegue al momento de la liquidación voy a verificar que no se haya pasado de ese límite, contra qué lo voy a comparar fue lo que originó la discusión.

Si yo leo el artículo 21, que es el que habla de esa verificación, no dice en ninguna parte, ni entre líneas, ni al revés ni al derecho, que haya que compararlo contra el liquidado del año precedente, lo que dice es que se verifica cuando se liquida el presupuesto, por supuesto que no lo puedo hacer hasta que no liquide.

¿Por qué entonces esa discusión existe si usted dice que está tan claro?

Si alguien me dice que ese artículo dice lo que están diciendo, me retracto, pero ese artículo no dice en ninguna parte eso.

A la Contraloría no le corresponde la interpretación de la ley, le corresponde verificar que lo que se actúe sea conforme con la ley, la interpretación le corresponde a los órganos jurisdiccionales, a la Procuraduría o a la misma Asamblea, pero no a la Contraloría. Si hay una duda que la resuelva la Procuraduría porque es la competente, pero ahora resulta que todos somos intérpretes.

No podemos seguir aquí haciendo semejante espectáculo de cada tema, porque lo que estamos es generando la impresión de que unos no quieren cumplir con la ley. Yo le puedo totalmente decir que si la ley hubiera dicho lo que algunos pretenden yo no estaría haciendo el comentario que hice.

¿Usted no hubiera apoyado la reforma según la interpretación de la Contraloría?

No, no la hubiera apoyado, cuando me hubieran pedido el criterio hubiera dicho que no estaba de acuerdo en esa reforma salvo que cambiemos algunos parámetros.

¿Merma la confianza esta discusión?

Ese es el problema: la forma que se comunica, no importa el lugar donde uno esté, sea el ministro de Hacienda, sea presidente, sea contralor, sea diputado, deberíamos tener el cuidado de que la forma en que nos estemos expresando no conduzca a conclusiones incorrectas. No hay forma ni nunca ha sucedido que el presupuesto se ejecute en un 100%, entonces tampoco quiere decir que el gasto va a ser ₡400.000 millones de más. ¡Es posible que esos ₡400.000 millones ni vayan a existir! Es posible que se subejecuten unos ₡300.000 millones, entonces no quiere decir esto que el hecho de que yo vaya a verificar el cumplimiento contra el presupuesto lo que voy a hacer es gastar todo, es imposible.

La confianza es importante y todos los actores deberíamos ser conscientes de cuál es el impacto de nuestras decisiones. Yo me pregunto: ¿cuál fue el impacto de la decisión que toma la Contraloría en media colocación de eurobonos? Y no la estoy criticando porque a mí me dijeron se va y yo me voy, pero ¿alguien tiene idea de cuánto costó esa decisión?

Tenemos que seguir respetando la institucionalidad, pero también tenemos que tener mucho cuidado de las cosas que decimos y cuáles pueden ser los impactos en la confianza, tenemos que ser prudentes y mesurados, lo cual no quiere decir que no digamos las cosas como son.

La discusión de la aplicación de la regla fiscal me parece que debe haber sido diferente de cómo se llevó adelante, porque lo único que hicimos fue generar un caldo de desconfianza entre que el Gobierno no quiere y otros sí, y eso es totalmente falso, porque si hay alguien que ha defendido esta reforma es el Gobierno que lidera Carlos Alvarado.

¿Es una amenaza directa esta discusión en el objetivo que ha defendido esta administración?

La reforma permitió que inmediatamente que se recuperara la confianza en el sector financiero y nos beneficiamos en una reducción importante en tasas de interés, eso mismo no se trasladó a la misma velocidad al sector real, a los que toman decisiones de si abren empresas o contratan personas etc. En el momento en que empezábamos a ver una mejora en el crecimiento, en el índice mensual de actividad económica, en ese momento empezamos a encontrarnos problemas donde tal vez no estaban y eso hace mella en la confianza, hemos sometido al país a una reforma complicada, entonces llevemos adelante la reforma con tranquilidad.

¿Si no falló la reforma faltó entonces pericia en su aplicación?

Puede ser que nos haya fallado la comunicación, yo diría que pericia no, ahí está la reforma y me parece que es de muy alto calado, la reforma tenía la ventaja de que a la par de que había más ingresos tenía la cura para evitar que creciera el gasto y se comiera esos ingresos.

Pero parece que se hizo lo difícil y se falló en lo fácil.

Algunas veces sucede así, enfrentamos grandes retos y en alguna cosa pequeña nos tropezamos. Yo lo que creo es que es todos en el país, los formadores de opinión, sobre todo, los que aspiran a un cargo público a futuro, las entidades de control, los diputados, los medios de comunicación, tenemos que contribuir a que el debate siga pero que sea respetuoso y de calidad y que nos lleve al resultado de una mejor sociedad, no a tratar de destruirnos.

Nota del redactor: La entrevista se realizó el martes anterior, un día antes de que el ministro de Hacienda y el Presidente firmaran un decreto para la aplicación de la regla según los parámetros de la Contraloría.