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El paisaje que suele atraer a decenas de familias, es ahora un escenario árido y agrietado.

Las altas temperaturas evaporan poco a poco el agua de este lago capitalino.

En los últimos años este comportamiento se presenta cada verano, pues el lado depende de las lluvias para abastecerse de agua.

Por ahora el Icoder trabaja en un convenio con el Instituto Costarricense de Electricidad para evitar que esto se repita.

La facilidad para ingresar al lago incluso desencadena en actos delictivos, este lunes un sujeto realizó una quema que fue controlada por oficiales de la Fuerza Pública.

Los patos se mantienen en el sector norte del lago, donde aún queda un poco de agua.

Por ahora no hay órdenes de traslado, de ser necesario serían llevados a un pequeño lago ubicado en el Parque de la Paz, pues es el único que se abastece de un pozo.