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Cientos de habitantes de Novi Sanzhari se enfrentaron el jueves a las fuerzas de seguridad para oponerse a la llegada a un centro de descanso de esta pequeña ciudad del interior de Ucrania de los repatriados del país asiático.

"Tomé la decisión de acompañar a las personas en observación. Voy a pasar los próximos 14 días con ellos, en el mismo edificio y las mismas condiciones. Espero que mi presencia calme a [la gente] de Novi Sanzhari y al resto del país", escribió Zoriana Skaletska en Facebook el jueves por la noche.

Esta añadió que le había impactado "el pánico y el rechazo, la negatividad y las agresiones" hacia los evacuados. "Estas personas son nuestros compatriotas. Vivimos en un mismo país y debemos cuidar nuestra salud", agregó.

Los cientos de policías antidisturbios desplegados el jueves en el lugar tuvieron que apartar a los manifestantes de la carretera que estaban bloqueando. Escoltados por la policía, los autobuses con los evacuados, algunos con los cristales rotos por el impacto de piedras, lograron entrar en el recinto del centro médico.

Para calmar la tensión, el presidente Volodimir Zelenski dijo el jueves que se habían tomado todas las medidas de precaución y que las personas evacuadas iban a ser "completamente aisladas" de la población.

El ministerio de Salud precisó por su parte que ninguna persona con síntomas subió al avión. Cuatro pasajeros (tres ucranianos y una kazaja) no pudieron embarcar debido a síntomas de fiebre.

Los repatriados embarcaron en Wuhan, la ciudad china epicentro de la epidemia del nuevo coronavirus. Aterrizaron en Kiev para una breve escala antes de dirigirse a Jarkov, la ciudad más cercana a Novi Sanzhari.

Ningún caso de coronavirus ha sido registrado en Ucrania, país situado entre Rusia y la Unión Europea, pero su deficiente sistema de salud público podría estar mal preparado para afrontar la nueva infección.

Tampoco se ha registrado por el momento ningún caso en América Latina.