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Mientras Nissan se prepara para construir una nueva generación de automóviles electrificados, inteligentes y conectados, la compañía está haciendo una serie de inversiones para mejorar sus tecnologías e instalaciones de producción.

A primera vista, estas inversiones en automatización y robótica podrían sugerir que la fábrica del futuro será de dominio exclusivo de las máquinas, no de las personas. Sin embargo, esta situación aún se encuentra lejos de la realidad, pues la fabricación sigue dependiendo de los seres humanos del mismo modo en que lo ha hecho siempre y la tecnología servirá sólo para mejorar su trabajo.

Esto se debe a que Nissan tiene como objetivo hacer más que simplemente maximizar la producción durante un período determinado; pues entiende la eficiencia en términos de prevenir errores, mantener la calidad, garantizar que los trabajadores se liberen de las tareas monótonas y reducir la tensión y la fatiga del trabajo.

Equipos enteros de ingeniería en Nissan están dedicados a estudiar ergonomía. Para cada proceso, analizan la carga física de ciertas acciones (como levantar, alcanzar, torcer o agacharse) o la carga mental de tareas que son repetitivas o requieren una concentración constante. Luego eligen los procesos más engorrosos y encuentran soluciones para facilitarles la vida.

La automatización también está mejorando el proceso de control de calidad, beneficiando a los clientes. El personal de inspección en las plantas de Nissan en Japón puede aprobar o rechazar vehículos simplemente hablando por un micrófono conectado a un sistema de reconocimiento de voz. Los resultados y otros datos se registran automáticamente, lo que elimina no solo errores, sino también papeleo engorroso y movimientos innecesarios.

Los robots industriales que trabajan en etapas como la soldadura y el ensamblaje generalmente se mantienen en jaulas por razones de seguridad, debido a su tamaño, resistencia y velocidad de movimiento.

Por el contrario, los cobots (abreviatura de "robots colaborativos") ofrecen una solución perfecta para procesos en los que las personas y las máquinas necesitan trabajar en estrecha colaboración.

Otro ejemplo de dispositivos que aligeran la carga de trabajo de los colaboradores son los dispositivos de exoesqueleto que se prueban en la planta de Nissan en Barcelona. Esta innovación ha demostrado un potencial significativo para mejorar la fuerza y la resistencia de los trabajadores.

Los exoesqueletos son livianos (1.5 a 3 kilogramos) y ofrecen soporte para los hombros y los brazos para los trabajadores que realizan tareas particularmente extenuantes. En la planta de Barcelona, se ha demostrado que reducen la tensión muscular hasta en un 60%.