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El Instituto del Café de Costa Rica (Icafé) desmiente que el precio del grano incrementará para el consumidor con la aprobación del proyecto de ley 21.163, que promueve la creación del Régimen de Relaciones entre Productores, Beneficiadores y Exportadores de Café y que se tramita actualmente en la Asamblea Legislativa.

La reacción surge luego de que la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (CACIA) señalara que dicha iniciativa busca incrementar las potestades del Icafé para limitar, imponer requisitos y controles excesivos en los procesos de abastecimiento de la materia prima que utilizan tostadores del grano.

“Es absolutamente falso. No existe ninguna posibilidad de incrementar el precio con la modificación a la ley 2762. Los factores de modificación de precios pueden ser muy distintos, pero este proyecto no implica que el café de consumo nacional tenga que venderse más caro”, comentó Xinia Chaves, directora ejecutiva del Icafé.

Representantes de la industria nacional tostadora del grano señalan que cerca del 50% de las necesidades de consumo a nivel nacional se abastecen con café importado, por lo que el proyecto de ley entorpecería la libertad de comercio y por ende la competitividad, la cual se vería dañada con un ajuste de precio al consumidor final de hasta un 20% más.

“El proyecto implementa nuevas formas de comercialización que van a permitirle al productor no solamente identificar microlotes, sino también incursionar en el mercado de diversas formas aparte a las que esta ley regula desde 1961”, defendió Chaves.

Además, fortalece las maneras en que el Icafé bajo un nuevo sistema de trazabilidad puede alcanzar espacios de mayor diferenciación en el mercado con una conexión directa desde del productor hasta la taza.

“La reacción de CACIA nos parece lógica porque defienden sus intereses. Pero nosotros la rechazamos rotundamente porque de ninguna manera se pretende construir una barrera ni limitar la posibilidad de comercio”, añadió.

Señalan que conocer el destino y procedencia de los cafés que se importan permiten preservar la calidad y composición integral que se vende con certificado de origen de nuestro país.

“Cualquier torrefactor o comprador comerciante pueden importar café de donde sea y nosotros con esta modificación estamos requiriendo garantizar la transparencia y la trazabilidad de este café, no tienen que hacer ninguna inversión adicional”, agregó la jerarca del Icafé.

Por su parte, la diputada liberacionista Paola Valladares señaló que el criterio de CACIA se encuentra lleno de falacias y tienen poco conocimiento sobre el proyecto, el cual fue avalado de forma unánime en su respectiva comisión. 

“El origen primordial es buscar la garantía del consumidor y el verdadero origen del café tanto a nivel nacional como internacional, el cual impulsa nuevos modelos de comercialización del grano, con el fin de enfrentar retos como aumentar producción de café sostenible desde un punto de vista económico, social y ambiental”, destacó.

Según Icafé, la cosecha actual del café costarricense tiene un precio promedio de $201 el quintal, mientras que otros cafés de origen centroamericano se cotizan a $117.