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Unas gotitas por aquí. Otras por allá. Nada de cuidado. Una “fuga” la tiene cualquiera. Este podría ser el pensamiento de un hombre que no tiene presente en su vida a la incontinencia urinaria (IU), una condición usualmente asociada a las mujeres, pero que también los afecta a ellos.

Datos de guías de incontinencia urinaria y actas urológicas estiman que el 39% de los hombres sufren de IU; la incidencia se equipara entre hombres y mujeres, en un 70% u 80%, en la edad geriátrica.

“Precisamente, además de ser considerada una condición que afecta mayormente a las mujeres, la IU también se relaciona, sobre todo, con personas de la tercera edad; no obstante, cada vez es más común que se presente en personas jóvenes, mujeres y hombres, dejando de ser un “padecimiento de la vejez””, indicó Elena Arias, especialista en Incontinencia Urinaria y Rehabilitación del Suelo Pélvico de la compañía TENA.

La incontinencia urinaria se define como la pérdida involuntaria de orina, la cual puede ser leve, moderada o severa y se ha subcategorizado de la siguiente forma:

IU de esfuerzo: relacionada con la perdida involuntaria de orina por un esfuerzo físico, estornudar o toser. En el hombre se puede presentar al extirparse la próstata.

IU de urgencia: causada por los músculos de la vejiga que se contraen tan fuerte que el esfínter no puede retener la orina. En el hombre puede presentarse por un agrandamiento de la próstata o por trastornos neurológicos, específicamente problemas del sistema nervioso. También se puede presentar por tumores en la vejiga, por la presencia de cálculos o piedras en las vías que conducen la orina o por infecciones urinarias.

IU mixta: la cual mezcla la IU de esfuerzo con la de urgencia.

IU por rebosamiento: por obstrucción de la uretra, lo que causa que la orina se acumule en la vejiga. En el hombre se la asocia usualmente con un agrandamiento de la próstata, un estrechamiento de la uretra o un debilitamiento de los músculos de la vejiga.

En el hombre, entonces, existen altas posibilidades de que la incontinencia urinaria esté asociada con problemas o tratamientos de la próstata, incluso, la IU es una de las manifestaciones del cáncer de próstata.

IU y cáncer de próstata

La próstata es una glándula que se encuentra solo en los hombres; se ubica en medio del esfínter interno y externo de la uretra y su función es ayudar al control urinario mediante la presión directa de la parte de la uretra que rodea.

Su tamaño varía con la edad: en los hombres jóvenes se compara con el tamaño de una nuez, pero puede ser mucho más grande en los mayores. La mayoría de los cánceres de próstata se presentan en la periferia de la glándula.

La extracción de la próstata (prostatectomía) es el tratamiento recomendado para el cáncer prostático localizado, ya que proporciona un control óptimo del cáncer y mejores resultados. La IU es una complicación real en casi todas las modalidades de tratamiento del cáncer de próstata.

Según datos del estudio La calidad de vida de los adultos mayores con incontinencia urinaria, se calcula que el 22% de los hombres menores de 40 años y el 60% de los mayores, tendrán un síndrome prostático en su vida.

“La incontinencia causa al paciente un empeoramiento de su calidad de vida y, en algunos, las opciones terapéuticas no son curativas, sino que están enfocadas en controlar los síntomas. La aplicación de tratamientos en cáncer de próstata, solos o de forma sucesiva, en ocasiones tiene como efecto adverso irremediable la in­continencia urinaria, debido a afectación severa tanto de la vejiga como del sistema esfinteriano (músculos del suelo pélvico)”, recalcó Arias.

Factores de riesgo de IU en hombres

Los factores de riesgo de IU más comunes en los hombres son: edad, cambios físicos como el aumento en el tamaño de la próstata o el deterioro de esta glándula, los cuales provocan contracciones inestables de la vejiga; también las infecciones, el deterioro funcional cognitivo y trastornos neurológicos (demencia, accidente cerebrovascular); así como la diabetes, la limitación de la movilidad, algunos fármacos y la prostatectomía.

El suelo pélvico y la IU en hombres

​ La Sociedad Internacional de Continencia, la Asociación Americana de Urología y la Asociación Europea de Urología, recomiendan como plan de primera línea para atender la incontinencia urinaria, el entrenamiento muscular del suelo pélvico.

El suelo pélvico masculino está ubicado en la parte inferior de la pelvis y actúa como base para el compartimento abdomino-pélvico, que es el espacio en el que se encuentran las vísceras. Más sencillo, es la zona sobre la que se apoya el cuerpo la sentarse y abarca: el hueso púbico (justo encima de la base del pene) y hasta el cóccix (la parte final de la columna vertebral) y está entre los huesos isquiones.

“Resulta que el suelo pélvico es “el gran olvidado” por los hombres. Se trata de un área de su cuerpo muy importante para la calidad de vida. Una mejor conciencia de esta zona puede evitar padecimientos y enfermedades a futuro. Ejercitar esta musculatura adecuadamente, mejora la oxigenación de la zona, favoreciendo un mejor llenado de sangre, una mejor función de las estructuras y órganos, e incluso una vida sexual mucho más satisfactoria”, recalcó la especialista.

Para fortalecerla, se deben realizar ejercicios que vale la pena incluir en la rutina diaria, ya que otorgan beneficios en pacientes que van a ser o serán sometidos a una cirugía de próstata, en pacientes con dolor pélvico crónico, problemas de erección, de eyaculación, de control urinario o defecación.

En la IU masculina, su función más conocida es la de controlar la continencia urinaria y anal. Se trata de un juego de presiones, cierres y aperturas, que permiten retener o evacuar la orina y la materia fecal, según se considere oportuno. En el varón los músculos del suelo pélvico como el elevador del ano, el esfínter uretral e incluso las modificaciones que pueda sufrir la próstata, influyen en la calidad de la continencia urinaria.

Para fortalecer el suelo pélvico, tradicionalmente se ha hablado de los ejercicios de Keguel (una contracción exclusiva del suelo pélvico) y se dice que se puede localizar o ser consciente de esta acción mediante el acto de cortar el chorro de la orina. Sin embargo, hoy en día los estudios indican que para fortalecer el suelo pélvico es indispensable integrar otros músculos y desarrollar programas globales de control postural y de la acción de orina.

 Los músculos del suelo pélvico cumplen una función de estabilización corporal y de control de la orina, por lo tanto, se debe considerar estas características para su adecuado entrenamiento; además el ejercicio se debe acompañar de otros músculos que comparten esa función, como el diafragma respiratorio, el transverso del abdomen y los multifidos de la espalda.