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La historia de la famosa película The Rocky Horror Picture Show (1975) se puede dividir en dos momentos específicos y muy diferentes entre sí.

Uno, el del estreno de la cinta, habla de un fracaso total de taquilla y crítica, ignorada por las audiencias de la época e incomprendida en su mensaje de amor propio y liberación sexual disfrazados de comedia de horror, un concepto bastante adelantado para la época.

El otro momento, por el contrario, refiere al éxito que fue adquiriendo la película con el paso del tiempo a través del boca a boca de la audiencia, las funciones de media noche para nichos más específicos, y la apropiación por parte de sus fanáticos de cada tanda en la que fuera proyectada, donde comenzó el fenómeno de interactuar con ella directamente.

Fue así como grupos de espectadores asiduos a la película comenzaron a asistir semanalmente a verla y, apoderándose de las salas, se memorizaron las líneas, comenzaron a repetirlas en voz alta, a gritarle y chiflarle a sus personajes favoritos, abuchear a los villanos e incorporar chistes a la rutina de ver la película, creando una especie de guion para fans que posteriormente se convirtió en la manera más común de ver la película.

A partir de este fenómeno, la película se fue convirtiendo en un clásico de culto con cada vez más seguidores, al punto de conseguir hitos como ser la película de proyección regular más longeva de la historia (43 años continuos), o ser considerada vital su preservación por ser “cultural, histórica y estéticamente significativa” para el pueblo estadounidense.

Es precisamente la interacción que tienen sus fanáticos con la película lo que la hace una experiencia única para los iniciados, o digna de repetir para quiénes hace mucho forman parte de este culto.

En cines de grandes ciudades del mundo como Nueva York, Los Ángeles o Madrid, se acostumbra a fomentar esta práctica o mejor aún, se cuenta en los mismos recintos con un elenco o “shadowcast”, que representan las escenas musicales delante de la pantalla de proyección, contando con la complicidad del público para hacer chistes y provocar escenas cómicas. También la audiencia cuenta con un conjunto de objetos (props), que utilizan en determinados momentos de la proyección, y es así como la actividad se transforma en un éxtasis colectivo de fiesta y diversión por parte de todos los involucrados.

En Costa Rica, esta experiencia solo ha sido llevada a cabo en recintos como bares o teatros, de la mano de grupos de seguidores que buscan replicar la tradición a pequeña escala. Sin embargo, nunca un cine ha sido hogar para tan curioso evento hasta ahora, que la Sala Garbo trae de la mano con su cine club Garbo Serie B el espectáculo The Rocky Horror Charity Show.

The Rocky Horror Charity Show (RHCS) es, asimismo, el nombre del grupo que estará a cargo de dar vida al espectáculo del mismo nombre que se realizará en el cine capitalino. Ellos son un grupo de fanáticos de la película con más de 8 años de experiencia en la realización del show en Costa Rica, a beneficio de diversas obras de ayuda social que ellos mismos escogen, y esta será su primera oportunidad para hacerlo en un espacio cinematográfico.

El evento tendrá lugar el sábado 30 de noviembre en la conocida Sala Garbo, donde las actividades comenzarán desde las 5 p.m. con una fiesta previa o “warm up party” en el Bar Shakespeare, contiguo al cine, donde se harán trivias, karaoke, rifas, juegos y recaudaciones para el Hogar de la Esperanza, la obra social seleccionada en esta ocasión para recibir ayuda por parte del grupo RHCS.  También se estarán recaudando víveres y enseres durante la duración de todo el evento para esta misma causa.

Posteriormente, desde las 7 p.m. y hasta las 11 p.m., se procederá a realizar una serie de actividades dentro de la sala de cine referentes a la cinta, incluida por supuesto la proyección de la película completa en su modalidad “shadowcast” con participación de la audiencia.

La entrada a la función tendrá un costo de ‎₡6000, e incluye la bolsa de artículos de participación para cada asistente. Si desea asistir únicamente a la fiesta y no piensa quedarse a la proyección, la entrada es gratuita.

Las entradas para la proyección ya están a la venta en el Bar Shakespeare, en horario de 4 pm a 11 pm de lunes a sábado, y para más información puede visitar las páginas: facebook.com/salagarbo, facebook.com/garboserieb o facebook.com/TRHCS o las cuentas de Instagram @salagarbo, @garboserieb o @RHCS.CR.

Este será un evento solo para mayores de 18 años.