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“Para muchos la situación es tan desesperante que hay gente que se nos ataca a llorar en la oficina”

Así resumió el director de la Oficina del Consumidor Financiero, Danilo Montero, la situación que viven muchas personas que están con el agua hasta el cuello por culpa de las deudas.

Según Montero, de las  cuatro mil consultas que se hacen en la oficina en un año,  la mitad de estas tienen que ver con deudas.

Datos en poder de la OCF apuntan a que, para el año del 2017,  la suma de todas las deudas de las personas en Costa Rica equivalían al 35 por ciento del Producto Interno Bruto.

En una amplia entrevista Montero brindó un panorama que debe encender alarmas en este tema.

¿Cuáles son los casos que más le han impactado?

Son muchos los casos. Por ejemplo nos visitó una señora ya pensionada  pero con deudas que, sólo en tarjetas de crédito,  sumaba más o menos 24 millones de colones. Eso más una hipoteca de una casa en la playa. Ella tenía casas de alquiler pero los ingresos no le alcanzaban.

También hay gente que tiene menos ingresos y que cuenta con bienes pues usaron todas las tarjetas para gastar en entretenimiento. O sea n siquiera compraron una moto o algo que se pueda vender luego. Esos casos son mucho más difíciles.

Déjeme decirle que hay casos en que readecuarle  a alguien una deuda a 30 años al dos por ciento anual genera, aun así, una cuota que no les permite pagar.

También hay casos en tienen que pagar 3 mil dólares al mes y su ingresos netos suman tan sólo  2.500, o sea ni usando todo su salario para pagar les alcanzaría.

¿Son casos en los que prácticamente es imposible hacer un arreglo de pago?

Cuando la deuda es con una sola entidad es más factible llegar a un arreglo de pago, pero si se trata de varias (dos bancos, una financiera dos  tiendas comerciales,  una cooperativa y hasta es un prestamista de barrio) es mucho más difícil.

No se puede satanizar la deuda, pues para la mayoría pedir prestado es la única forma.

 ¿Cuál sería una deuda razonable?

No hay una receta, depende del caso particular, pero se puede decir que el 30 por ciento de los ingresos líquidos destinados al pago mensual puede ser una cantidad razonable. Pero si ya una persona tiene comprometido el 50 por ciento de los ingresos en deudas ya es posible pensar que esa persona tendría problemas.

¿Somos una sociedad extremadamente consumista de “gaste hoy y pague mañana”?

Todas estas situaciones son multicausales. Por ejemplo, no podemos perder de vista que como seres humanos el consumir de inmediato desencadena en el cerebro reacciones más emotivas de querer tener las cosas hoy.

En otras palabras, ¿Las características emotivas y culturales se suman a las facilidades del crédito hoy en día?

Exactamente.

¿Cuál es la mejor manera de hacer un arreglo de pago?

Como deudor tengo que tener absoluta conciencia de que posibilidades tengo de cumplir con ese arreglo y la convicción de que no le voy a fallar a la institución. Si esos dos ingredientes no están presentes cualquier ejercicio será completamente en vano.

Usted puede ver la entrevista completa en el siguiente enlace.