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Con la ayuda de felinos y palomas, en comida preparada o en verduras, dentro de los zapatos u ocultas en ropa, esas son algunas de las técnicas utilizadas para ingresar droga a los centros penitenciarios.​

El ingenio de estas personas obliga a las autoridades a establecer controles más rigurosos en las visitas a las cárceles y en los envíos de encomiendas.

Hasta la fecha la Policía Penitenciaria ha decomisado 163 kilogramos entre marihuana, cocaína y crack.

Según el subdirector Nils Ching, de enero a setiembre de este año 456 personas fueron sorprendidas cuando intentaban ingresar drogas a las cárceles.

De ellas 333 eran mujeres y 123 hombres.

Este tipo de delito implica penas que van desde 8 a 20 años de prisión.

El año pasado 487 personas fueron pasadas a la Fiscalía por este delito.