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Tras 14 años, el asesinato de la niña Josebeth Retana, ocurrido en el 2005, quedó en la impunidad.

Un experimentado periodista hoy señala las deficiencias y omisiones de la Fiscalía, incluso, al principal sospechoso.

El brutal crimen ocurrió el 5 de septiembre del 2005 en el pequeño poblado de Ticari en Horquetas de Sarapiquí, cuando la pequeña apenas tenía 8 años.

Seis días después apareció su cuerpo amarrado en el cauce de la quebrada Lajas, dentro de un saco de alimento para perros, había sido golpeado hasta la muerte.

Hoy, 14 años después, las autoridades judiciales quedaron debiendo con la investigación y el principal sospechoso señalado en dos informes del OIJ sigue viviendo en el mismo sitio.

El experimentado periodista, quien laboró por 27 años en el periódico La Nación, y durante 16 años fue editor y jefe de la sección de sucesos y judiciales, Ronald Moya, plasma en su libro “La niña olvidada”, historia no contada de un crimen impune lo que, a su criterio, dejó este caso en el olvido.

Dos informes del OIJ señalaron con varios tipos de prueba que el principal sospechoso del crimen es un vecino de esa misma zona de apellido Salamanca, quien extrañamente nunca fue ni siquiera a la Fiscalía la que tomaran los datos.

Incluso, el hallazgo de un vello púbico en la escena que correspondía a la línea materna de Salamanca fue prueba con la que contaba el OIJ, pero que extrañamente el Ministerio Público nunca avaló.

La motivación del crimen fue sexual, concluye el periodista en su libro, al punto que se hace público el relato de una compañerita de escuela de la víctima, quien aseguraba que Josebeth le confesó que el principal sospechoso le tocaba sus partes íntimas, pero que le tenía miedo.

Prueba que fue evidenciada por el OIJ en sus informes, pero que la Fiscalía, extrañamente descartó.

La investigación de este caso estuvo plagada de roces entre la Fiscalía y el OIJ, de hecho, en el libro el periodista da a conocer este informe en el que la Policía Judicial detalla los inconvenientes que tenía con el fiscal que estaba a cargo de las investigaciones.

Tras 14 años, pareciera que el caso está prescrito y que dormirá por siempre en los archivos.

Tras una consulta de Telenoticias la Fiscala por medio de la oficina de prensa indicó:

“En relación con el homicidio de la niña Josebeth Retana Rojas, puedo informarle que, personalmente, como fiscala adjunta de Heredia, para el momento de los hechos, en el 2005, me involucré con el caso, desde que se recibió la noticia de la desaparición.

Dirigí el operativo de búsqueda de la niña, incluyendo el ingreso consentido a las casas de la zona, estuve en el momento que se encontró el cuerpo de la niña, en el río y dentro de un saco; estuve en la autopsia de la niña y le di seguimiento y supervisión a la investigación”.

La fiscala general afirmó que, durante una semana, ella estuvo trabajando en la zona de Sarapiquí, realizando y dirigiendo diversas diligencias que permitieran encontrar indicios para la investigación.

"Aunque policialmente se señaló a posibles imputados, lo cierto es que esa prueba por indicios que recabó la Policía Judicial nunca fue suficiente para sostener, en el grado de probabilidad que se requiere, que eran responsables del crimen".

El caso actualmente podría estar prescrito.