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Hua Hin (Tailandia), 30 ago (EFE).- Algunos de los más aguerridos exjugadores de rugby, miembros de la monarquía europea, filántropos, directores de empresas y hasta la transexual más guapa del mundo participan estos días en un torneo anual de polo sobre elefantes en Tailandia.

Más de medio centenar de paquidermos tailandeses campan estos días a sus anchas en unas instalaciones militares cercanas a la localidad costera de Hua Hin, a unos 150 kilómetros al suroeste de Bangkok, donde se celebra hasta este domingo la duodécima edición de la "King's Cup Elephant Polo".

"Desde el primer campeonato hasta hoy han evolucionado muchas cosas. En un principio éramos unos pocos amigos y no teníamos reglas establecidas para los partidos, pero cada edición que pasa más y más gente se siente atraída por este enorme deporte", apunta John Smith, veterinario y uno de los organizadores del campeonato.

Antes del inicio de la competición, un grupo de expertos veterinarios recorre durante varias semanas toda el territorio tailandés en busca de especímenes aptos para el juego.

"Los elefantes deben ser lo suficientemente mayores para que puedan jugar y a la vez jóvenes para que se diviertan durante los partidos. Si antes del encuentro notamos que uno de los animales está cansado o cabreado, le dejamos que paste en el bosque con tranquilidad", indica Smith.

A raíz de que Tailandia prohibiera casi por completo la tala de árboles, en 1989, los elefantes que trabajaban en el arrastre de troncos fueron a parar en su mayoría a manos de avispados que explotan a los paquidermos en espectáculos turísticos.

La organización del torneo espera recaudar una cantidad cercana a los 150.000 dólares (110.000 euros), que son destinados en su totalidad a programas de conservación del elefante asiático en Tailandia.

Para esta edición se han aumentado hasta 16 los equipos participantes en la fase de grupos del campeonato, que mañana comenzará con los partidos decisivos para alzarse con la copa.

Sobre una explanada de césped de unos 100 metros de largo por 60 de ancho, cada equipo pone en juego a tres elefantes montados por un guía o "mahout" y el jugador que golpea la pelota utilizando tacos de más de dos metros de longitud.

En cada juego, dos equipos se miden durante dos partes de siete minutos y gana el que logra anotar más goles en la portería contraria, parecida en tamaño y forma a los palos de rugby.

"La primera vez que ves a un elefante corriendo hacia ti entra un poco de miedo, pero te acostumbras a ello. Los elefantes son comandados por el 'mahout', ellos saben dónde ir y dónde no. Además los elefantes son muy inteligentes y gentiles", indica Taksanai Muentip, integrante del equipo "Sara Story Design".

Para que los jugadores y los "mahout" puedan llegar al entendimiento, estos últimos llevan en la parte posterior de sus camisetas indicaciones básicas en el idioma local, tales como "pai" (vamos), "rew" (rápido), "Sae" (izquierda) o "Kwa" (derecha).

"La mayoría de los participantes jugamos al polo sobre caballos. Pero este deporte es diferente, aquí nosotros no manejamos al animal. Necesitamos a los 'mahout', así que es muy importante llevarse bien con ellos. Si les gritas, paran y entonces estás perdido", destaca Tom Claytor, atacante del "King Power Duty Free", vigente campeón del torneo.

Durante la celebración del campeonato, además, centenares de niños de colegios locales se acercan a las instalaciones donde mediante juegos y pruebas aprenden la importancia de conservar el medioambiente y los elefantes.

Se cree que el polo sobre elefantes comenzó a principios del siglo XX en la India dentro del palacio donde un marajá tenía a su harén, aunque la versión moderna nació en 1982 en Nepal gracias a la colaboración entre un exolímpico escocés, James Manclark, y Jim Edwards, quien regía un negocio hotelero en el país asiático.