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Hace 30 años la visión de un británico permitió iniciar un sueño que hoy en día es un importante santuario de flora y fauna en el Caribe costarricense.

Para conocer en detalle esta historia, debemos cruzar las montañas del Parque Nacional Braulio Carrillo

En el distrito de Batán en el cantón de Matina, una embarcación nos lleva por los canales de Tortuguero para arribar a la Reserva Pacuare.

Este refugio de flora y fauna es una realidad gracias a la visión de John Denham, un británico que al ver la amenaza bajo la cual estaba el habitad de la tortuga baula decidió actuar.

Aquel sueño cumple en este 2019 30 años, un sueño que ahora está bajo la administración de la organización no gubernamental EPI tras la muerte de John Denham en 2017 y su esposa Hilda un año después.

La reserva en la actualidad es sinónimo de trabajo para 15 personas de comunidades como Matina, Batán y Barra del Pacuare.

El equipo de trabajo lo completan otras 35 personas entre personal administrativo de EPI e investigadores que realizan trabajo voluntario.

La misión de EPI es impulsar la educación científica y los esfuerzos de conservación en todo el mundo, tiene presencia en cinco países en América incluida, Costa Rica.

Los programas de alfabetización ambiental están dirigidos a estudiantes de secundaria, tanto nacionales como extranjeros, y existen espacios para investigadores que trabajan en su título universitarios o post-grado.

Uno de ellos fue Kenneth Mejías, quien en 2013 llegó a la reserva como estudiante del Colegio Bilingüe Experimental de Siquirres y ahora es asistente de investigación.

La reserva Pacuare tiene una extensión de 800 hectáreas en los territorios costeros entre los canales de Tortuguero y la playa.

En nuestra próxima entrega, conoceremos los felinos y la particular garza que tienen como hogar la reserva Pacuare.