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A diferencia de lo que pensaríamos, el responsable de velar por todos los detalles de la vestimenta, es un joven, encargado de arreglarle su altar, y vestirlo para ese día.

Edgar Rodríguez, manera voluntaria prepara el altar de San Ramón nonato desde hace varios años.

Él solito alista todo, muchos días antes para que el santo y los detalles que implican, él luzca como se debe, estén a tiempo.
Alistarlo incluye su vestimenta. El santo patrono, luce un traje color crema claro, porque perteneció en vida a la orden de los mercedarios. Un grupo religioso que se dedicaba a rescatar cristianos, pero ese no es su único atuendo.

Se le ve a San Ramón vestido de rojo, porque luego de haber sido rescatado de la cárcel, en dónde estuvo como prisionero, fue nombrado cardenal.

Precisamente el día que partió a Roma para cumplir con sus nuevas obligaciones falleció de camino, el 31 de agosto de 1240, por lo
que seguramente, el tradicional traje blanco con rojo, no llegó a usarla, pero en éste pueblo y el mundo entero, se le quiere reconocer el mérito ganado, a este santo.

Santos visitan a San Ramón en su día, La entrada de los santos, o visita de ellos a San Ramón, es una tradición que nació hace ya muchísimos años.

Todo comenzó cuando en 1851 el cura de Alajuela solicitó permiso para llevar al santo patrono a los pueblos vecinos a pedir contribución para construir la parroquia.

Al poco tiempo con el templo avanzado, los ramonenses en señal de agradecimiento, se convirtieron en anfitriones.

Esta tradición, inició con la visita de 12 santos vecinos, pero para este año se esperan 63.

Ésta fiesta trascendió tanto, que hasta la patrona de cuba llegó a visitarlo una vez.

El recibimiento de ella y los demás invitados es de lujo tiene todo un protocolo.

Este es el día más especial para todos los ramonenses, pues es una costumbre que trasciende lo cultural, más allá de lo religioso.