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Los errores arbitrales han estado a la orden del día en los encuentros entre Costa Rica y Estados Unidos, que casi siempre se ha visto favorecida.

En 1989 se le anuló un gol a Héctor Marchena en San Luis Missouri, que significaba el empate para Costa Rica en la ruta hacia Italia 90.

Rumbo a Francia 98, jugando en Palo Alto en California, se presentó una evidente falta de penal sobre el final del partido, pero el árbitro no lo señaló.

En el camino hacia Korea- Japón 2002 se dio una mano, que favoreció para la anotación de los norteamericanos, para decretar la victoria.

Las situaciones polémicas también se han dado en la Copa Oro, donde no se señalaron dos penales en las semifinales de 1993.

Hay que sumarle lo sucedido en el último partido eliminatorio, donde se jugó bajo una intensa nieve en Denver.