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Los huecos son una amenaza constante para la red nacional. Más allá de aquellos relativamente pequeños que proliferan en nuestras calles, hay otros que por sus características trascienden.

Alcantarillas que fallan, el agua falsea, el terreno se desliza y es cuestión de tiempo para que el hueco aparezca.

Pequeño en comparación a los más recientes tenemos este ejemplo que ocurrió hace ocho años en Heredia.

Aquel hueco era capaz de atrapar un vehículo, algo que sí ocurrió años después en Los Yoses. Una noche del año 2008 un adulto mayo fue sorprendido por un hueco que de repente atrapó su carro.

El vehículo cayó cuando la loza de concreto por la que transitaba cedió. En aquel entonces también se detectó un elemento en común en estos casos.

Deslizamientos y por consiguiente huecos de mucha mayor envergadura no son nuevos.

Ya hace ocho años los vecinos de Barrio Escalante tuvieron que convivir por años con un hueco en las inmediaciones del Banco Hipotecario de la Vivienda (BANHVI).

La fuerza del agua de la quebrada Los Negritos rompió la tubería corrugada que la encausaba.

Dos años después, se terminó el proyecto y meses después hubo que atender de nuevo la zona a raíz de una falla en la tubería instalada que de nuevo causó un hundimiento.

Aquel hueco era en una ruta de poco tránsito, pero deslizamientos, huecos y baileys comenzaron a ser más comunes para los ticos en el 2010.

A meses de inaugurada la carretera a Caldera, se debió intervenir en el kilómetro 46.

El terreno comenzó a deslizarse debido al efecto del agua, el clima en aquel momento dificultó la instalación de puentes bailey y la carretera que se abrió con 30 años de rezago tuvo que sufrir cierres parciales para su reparación.

El año anterior una alcantarilla no pudo con la fuerza de la quebrada La Guaria y en junio inició un dolor de cabeza para los conductores.

Una estructura abovedada, 1.500 millones de colones y meses después llegó la normalidad de nuevo a la principal ruta del país.

Aquel colapso causó el adelanto de vacaciones para escolares y pérdidas incobrables para todo un país.

Un panorama como aquel en la General Cañas pensábamos no volver a verlo en el país, lamentablemente nos equivocamos.

Lluvia, alcantarillas colapsadas, deslizamientos, puentes bailey, pasos regulados y presas regresan al día a día de los conductores y en circunvalación al menos será por cuatro meses más.