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Con pocas pertenencias y refugiados en ranchos hechos de bolsas plásticas y latas, 12 precaristas vivieron poco más de un mes en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Caño Negro.

Pero el rechazo de la Sala IV a un Recurso de Amparo interpuesto por ellos permitió el desalojo.
Aunque el desalojo fue pacífico, 20 policías de la Fuerza Pública y 10 funcionarios del MINAE participaron en el operativo.

El Ministerio de Ambiente asegura que el suelo del refugio es poco apto para el cultivo por ser muy húmedo y que por eso, a pesar de que inicialmente eran 100 invasores al momento del operativo sólo se encontraban 12 personas.

Al momento del desalojo, los invasores ya habían tomado posesión de unas 50 hectáreas del Refugio donde perforaron pozos, talaron árboles y sembraron algunos cultivos.