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Las imágenes que ilustran este reportaje no son nuevas, pero es que el problema no es tampoco nuevo. No importa dónde quede la escuela de la que hablamos. Como ella hay cientos en todo el país. Desde Cartago, hasta Pocosol. Desde Alajuela hasta Cañas.

Todos ellos son centros hacinados, calientes, con poco aire y poca luz, y que muchas veces carecen de lo fundamental. Pero carecen sobre todo de un ambiente sano. Son escuelas y colegios no aptos para adolescentes.

El problema de la infraestructura escolar es de dimensiones colosales. La mayoría de los edificios escolares tiene más de 25 años, y ya han llegado al final de su vida útil. El Ministerio de Educación Pública (MEP) calcula que necesita mil millones de dólares, es decir, 500 mil millones de colones, para hacerle frente.

¿Verdad que usted le daría lo mejor a sus niños?

Pues eso hizo el país en el pasado y muchos de los edificios eran de tal calidad que hoy son patrimonio histórico y cultural.

Eso es lo que ocurre con el escuela Roosevelt, situada en San Pedro de Montes de Oca, y que recibe pequeños de todos los cantones cercanos y de todas las clases sociales.

Un video de hace unos años muestra el estado de deterioro al que había llegado.

Hoy está en pleno proceso de restauración un trabajo que se ha hecho con los niños dentro, es decir, sin parar un solo día de clases. Ya llevan un tercio reparado. Falta una larga labor, al cabo de la cual la escuela lucirá como en sus mejores tiempos.

El Napoleón Quesada no es patrimonio nacional, pero ha sido ejemplo de una larga labor en la educación de miles de jóvenes.

Cuesta creer que en plena capital y en medio de los cantones más favorecidos por la economía y la técnica, pueda haber muchachos que estudian en estas condiciones. Los techos se están cayendo, el agua, dicen, se mete por todos lados, no hay baños adecuados.

Dentro de pocas semanas se iniciará ahí otro proceso de restauración y remodelación, también con los jóvenes dentro, un trabajo que durará uno o dos años.

Las edificaciones eran hasta hace poco un trabajo del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT). Ahora el mismo Ministerio de Educación ha asumido la tarea de construir y reparar. Para ello ha creado una unidad de ingenieros y arquitectos.

Las juntas de educación de todo el país vienen hasta ese lugar a estudiar sus planes. Así vemos a visitantes de León Cortés y Coto Brus.

Ellos son atendidos literalmente en el pasillo. Porque el problema que tienen las aulas lo viven también los edificios de la administración.

Ahí se trabaja en un total hacinamiento, sin luz natural y sin ventilación. A veces las cafeteras compiten con los planos y las computadoras, porque no hay espacio para más.

Igual que muchos otros ministerios, el MEP planea construir su propio edificio centralizado y moderno, pero cuándo será y cómo se financiará es algo que nadie sabe.