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Después de 11 años al frente de la iglesia católica en Costa Rica, Monseñor Hugo Barrantes dejará el arzobispado el jueves de la próxima semana.

A manera de repaso por esta década de servicio en San José, Barrantes asegura que debe hacer un mea culpa porque la iglesia permaneció encerrada en sí misma y en sus laicos, pero no logró abrirse a otros grupos.

Monseñor Barrantes, que acumula más de 50 años de vida sacerdotal, considera que este reconocimiento debe hacerlo también en relación con la cultura, el arte y los medios de comunicación, con los cuales la iglesia se mantuvo cerrada.

El sacerdote aceptó que esta mea culpa la consideró desde antes, sin embargo, lo refuerza luego de que el papa Francisco dijera que las institución católica debe abrirse aún más hacia las periferias.

La fecundación in vitro, representa para él un tema que es y continuará siendo delicado, y la oposición de la iglesia a ello permanecerá inamovible. “La iglesia defenderá la vida por encima de todo”, dijo en relación con la considera es la posición que Dios ha manifestado desde la biblia.

Y si de temas siemprevivos se trata, la laicidad del Estado es uno de ellos. El hasta el próximo jueves arzobispo de San José, considera que la relación con el Gobierno no ha sido la mejor, pues reconoce que faltó apertura por parte de la iglesia.

Admite que sí piensan y comparten la idea de un Estado Laico, pero no como muchos la imaginan. Pese a la aceptación de este supuesto, piensa no del todo alejada de los actos públicos y la política. Es decir, no con el extremo que algunos prevén.

La salida oficial de Barrantes se llevará a cabo en una misa especial en la Catedral Metropolitana a las 10 de la mañana, donde tomará posesión monseñor José Rafael Quirós.

Este último ocupará el cargo de Arzobispo, tras dejar la diócesis de Limón de la cual se encargó durante los últimos siete años.

Este sábado se llevó a cabo la última reunión pastoral con servidores de la iglesia, dirigida por Monseñor Barrantes. La actividad se desarrolló durante la mañana y tuvo lugar en el gimnasio del Liceo Nuestra Señora de los Desamparados.