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Las personas machistas mantienen comportamientos discriminatorios hacia las mujeres. Pueden considerarles inferiores, incapaces de realizar ciertas actividades o de desarrollarse en ciertas profesiones.

Esos adultos machitas, ¿fueron criados de esa manera?

En familias donde hay tanto hijos varones como hijas mujeres… ¿se les cría diferente?
Regularmente, cuando hablamos de casos y manifestaciones de machismo, lo hacemos pensando en hombres ya adultos, mayores de 20.

Pero hoy, nos queremos ir para atrás, hacia el época de la niñez y adolescencia de muchos de esos hombres que, más tarde, serán las
parejas machistas de muchas.
Álvaro campos, psicólogo especialista en masculinidad, director del instituto WEM, nos habla sobre este tema.

En primer lugar, el especialista asegura que aunque creamos que el machismo se ha ido disminuyendo, la verdad es que la sociedad enfrenta un nuevo tipo de machismo.

Sigue existiendo la idea de que el nacer hombre es un privilegio y que hay una superioridad.

El machismo en un niño, más que en agresiones hacia las mujeres, se refleja en el estereotipo que la sociedad forma de los hombres.

Que los hombres no lloran, que no le pueden gustar las cosas de mujer… son algunos de los comentarios que generalmente se escuchan en los hogares y centros educativos.

Para eliminar esta cultura en las familias se deben cambiar ciertas prácticas. Entre ellas: permitir que los niños usen juguetes para hombre y para mujer, que vean en sus papas el ejemplo, hacerles entender que a las mujeres no se les maltrata porque sea mujer, sino porque es un ser humano.

Acabar el machismo, no es educar a los niños para respetar a las mujeres, sino para respetar a cualquier ser humano.

Usted puede contactar a Alvaro Campos, director del instituto WEM al 2234 2730.