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En los últimos años, el costo de la electricidad aumento en un 85 por ciento, y el proyecto que podría ayudar a bajar ese porcentaje se encuentra varado.

Aunque todos coinciden en la necesidad del Proyecto Hidroeléctrico Diquís, no hay acciones concretas para superar sus obstáculos.

El primer obstáculo es la consulto que se debe hacer a los pueblos indígenas acerca de su deseo que el proyecto se realice en sus tierras.

Esta consulta se encuentra frenada, ya que primero se debe resolver la acusación que existe contra el ICE por ingresar a tierras indígenas y causar daños ambientales. Esta acusación se ventila en un juicio contencioso.

Las dificultades no escapan a los habitantes de la zona del proyecto.

Luego de que la junta directiva de la Asociación de Desarrollo fuera destituida se impugnaron varios de los acuerdo tomados.

Además un indígena de la zona cuestiona la asociación como autoridad en las reservas indígenas. La considera como una intromisión de
Dinadeco y el Poder Ejecutivo, por lo cual presentó un recurso ante la Sala Cuarta.

Este cuestionamiento tiene parado el juico en contra del ICE y la estructura que gobierna sus territorios, por lo que la consulta no se podrá realizar mientras estos elementos no se resuelvan.

A pesar de esto las autoridades del ICE esperan que la consulta se pueda realizar en los próximos seis meses.

En el futuro se vislumbra otro problema, esta vez con la Asociación de Desarrollo de Térraba, lugar donde se construirá el sitio de represa.

En el 2007 esta acordó llevar a cabo el proyecto en conjunto con un consorcio privado, no con el ICE.

De acuerdo a la ley, el tamaño de proyecto deja sin opción al Grupo H, inversores europeos interesados en el plan.

Con estos problemas a cuestas aún no se vislumbra cuándo volverá a poner se marcha el proyecto.