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Los siete túneles hallados en las últimas horas en una finca aledaña a Crucitas en la zona norte, una cantidad importante de radios de comunicación, bombas de agua y herramientas especializadas, así como información que ha recabado la policía cuenta que en la zona fronteriza ya no operan simples coligalleros.

Según criterio de la Fiscalía, ahí operan varios grupos del crimen organizado que extraen oro de forma ilegal y de forma paralela se dedicaría a la trata de personas y al tráfico de drogas.

La. Fiscalía ha detectado que los grupos trasladan personas de forma ilegal desde Nicaragua.

Los mantienen en cuarterías donde han encontrado armas de fuego y los testimonios dan cuenta de pagos a miembros del grupo criminal por parte de muchos de los detenidos en los últimos días.

La operación Lapa 1 que comenzó este lunes y en la que participan varias instituciones y policías, ha detectado, además, que ya son varias las fincas en las que han ingresado estos grupos para extraer oro y en algunos de los casos con total conocimiento de los dueños.

Durante la operación entre el lunes y este miércoles 62 personas han sido aprehendidas, entre ellas una pareja hondureña que oyó en Honduras que en Costa Rica había una mina para trabajar y decidieron venirse.

Entre lo decomisado hay mercurio, oro, gasolina, herramientas, plantas eléctricas, cascos, martillos eléctricos.

Se han cerrado siete cuarterías durante este 2019, la Fiscalía lleva 20 causas tramitadas por la Fiscalía en Flagrancia y 35 personas están con prisión preventiva por delitos de extracción ilegal de oro.

Toda esta situación también genera reacción en vecinos de Coopevega y Chamorro, pueblos cercanos a Crucitas.

Ellos creen que la mina debería abrirse para los costarricenses que la exploten de forma artesanal y ordenada, debido a la falta de empleo en la zona. 

Los daños ambientales en la zona fronteriza son cuantiosos, así como en las cuencas de algunos ríos, producto del uso de químicos para la extracción de oro.