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Caos y dolor en la abarrotada morgue en El Cairo, Egipto

En el patio de la morgue Zeinhom en El Cairo, una mujer intenta mediar entre sus padres. Su madre, entre lágrimas, no quiere creer que el cuerpo en estado de descomposición que se encuentra...

AFP Agencia Hace 8/19/2013 3:25:00 PM

En el patio de la morgue Zeinhom en El Cairo, una mujer intenta mediar entre sus padres. Su madre, entre lágrimas, no quiere creer que el cuerpo en estado de descomposición que se encuentra frente a ellos es su hijo. Su padre afirma que lo es.

La mayoría de cadáveres vienen de la plaza Rabaa al Adawiya, una de las dos plazas de El Cairo donde el miércoles pasado las fuerzas del orden desalojaron violentamente a manifestantes partidarios del derrocado presidente Mohamed Mursi.

Desde entonces, cerca de 900 personas han muerto en Egipto, en su mayoría civiles simpatizantes de Mursi, el primer presidente elegido democráticamente en este país norteafricano. Más de 200 personas, según las autoridades, perdieron la vida en la plaza Rabaa el miércoles, la mayoría a balazos. Más de 2.200 según los pro Mursi.

"¿Qué pasa? ¿Por qué nadie recupera este cuerpo?, vocifera un hombre quitándose su mascarilla.
"¡La familia no logra determinar si es él!, le responde otro hombre, antes de añadir: "¡el padre dice que es su hijo, la madre no!".

La hija, vestida de negro y con el cabello cubierto con un velo, con la foto de un jóven en la mano, acepta finalmente identificar el cuerpo, envuelto en un sudario blanco, y recubierto de pequeños pedazos de hielo para intentar retrasar el proceso de descomposición. Una nube de moscas vuelvan alrededor del improvisado ataúd de madera donde yace el cuerpo.

"¿Tiene una marca cerca del ojo?", pregunta la mujer a los hombres que llevan el ataúd, como para no tener que verificarlo ella misma. Algunos dicen que sí, otros que no, antes de retirar completamente el sudario y dejar entrever el rostro ennegrecido pero reconocible del joven de la fotografía.

La mujer se aleja entonces con tristeza, perdiéndose entre la muchedumbre que viene al patio de la morgue Zeinhom para tratar de identificar a un ser querido. La basura se mezcla con el lodo en este lugar en donde se respira el olor pestilente de la muerte.

El lunes, cinco días después de los enfrentamientos en la plaza Rabaa, los restos de decenas de personas que murieron ese día siguen amontonados en la morgue Zeinhom.

Hay tantos cuerpos que se los puede ver desde el patio apenas abren una puerta de metal marrón, enviando a la multitud un soplo de aire cargado con el olor de cadáveres en estado de descomposición.

Lo que es peor, por falta de espacio, dos camiones refrigerados fueron requisados y los cadáveres se amontonan dentro de ellos, a la espera de que miembros de la familia vengan a reclamarlos. A veces de una provincia alejada de la capital.

Hay quienes todavía esperan, sumergidos en la angustia. Y están aquellos que ya reconocieron los restos de un ser querido y esperan que los hombres de la morgue les entreguen el cuerpo. Y mientras tanto, siguen llegando más cuerpos, nadie sabe exactamente de dónde.

Un anciano llora. El hijo de 15 años de su amigo Reda yace dentro de la morgue. "Su padre está paralizado, su madre estaba en Rabaa, él fue a buscarla el miércoles y fue asesinado a balazos", se lamenta el anciano.

El lunes, 37 cadáveres llegaron de Zeinhom. Se trata de los restos de los Hermanos Musulmanes detenidos y que murieron el domingo por la noche asfixiados por gases lacrimógenos lanzados dentro del furgón que los trasladaba a una cárcel en las afueras de El Cairo. Trataron de escapar, afirmó le ministro del Interior.

Un padre espera reconocer los restos de su hijo Abdul Aziz Abdel Rahim, de 38 años. "Algunos dicen que murieron asfixiados, pero otros dicen que sólo Dios sabe lo que pasó...", dice fríamente.