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Ayer al mediodía muchos tenían el cuerpo, el alma y la mente en Palmares, aunque también, ocurrió que algunos solo la mente estaba en el cantón alajuelense pues, a diferencia de otros años, la afluencia de público y jinetes fue menor.

El popular desfile equino con todo y ese ingrediente no mermó ni apagó el ánimo de los que sí se apuntaron a ir, y armados con camisas de cuadros, lentes oscuros, botas, sombreros y escotes pronunciados, todo fue parte de la ya tradicional fiesta en el pueblo para hacer amigos.

En la siguiente nota intentamos agarrar a algunos asistentes y les consultamos si pidieron permiso en el trabajo o a sus respectivas parejas para disfrutar del evento ecuestre, o, por el contrario, se escaparon de las dos situaciones.