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Nadie esconde que la Banda de Acosta nos llenó de orgullo el pasado 1 de enero en el Desfile de las Rosas.

Pero detrás de esa gran presentación hay historias de esfuerzo, mérito y sacrificio.

El director de la banda, Julio López y los músicos Gabriel Salazar y Andrey Vilchez, nos contaron algunas de las anécdotas e historias que los marcarán de por vida.

“No hay palabras para describir lo que se siente, la presentación fue muy satisfactoria. Escuchar el ánimo de los ticos y el “ooee, oooe” de la gente, fue increíble”, mencionó el saxofonista Salazar.

Por su parte, Vílchez, quien es percusionista de la banda, indicó que el sabor latino llamó mucho la atención.

“Empezamos a calentar y las otras bandas se nos quedaban viendo. A la gente les gustaba bastante el sabor de lo latino con marcha”, añadió.

Pero el director de la banda tiene una anécdota bastante curiosa.

“En uno de esos grupos de ticos con la bandera de Costa Rica, me acerqué y les dije: “Pura vida” y me di cuenta que todos eran estadounidenses y nos estaban apoyando, entonces estaban identificados con lo que estábamos haciendo”, explicó López.

El director también explicó que la presentación de la banda que tanto gustó a la organización, estadounidenses presentes en el evento y miles de ticos, fue una tarea dura y de muchas horas de práctica.

Incluso asegura que llegaron a improvisar las dimensiones de una cancha de fútbol americano en la plaza de Acosta para adaptar mejor el espectáculo.

“Uno no puede hablar de sacrificio cuando a uno le gustan las cosas, pero sí hubo mucho esfuerzo y disciplina para que los muchachos lograran hacer lo que queríamos, hubo mucho trabajo”, concluyó.

Observe la entrevista completa en el video adjunto a la nota.