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Los asesinatos por encargo o sicariato han aumentado fuertemente en el país. en un inicio todos los sicarios eran extranjero, pero ahora, cada vez más y más costarricenses metidos en ese atroz delito.

Algunos piensan que es una moda criminal y otros piensan que el sicariato llegó para quedarse. Un oficial encubierto de la Sección de Homicidios del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), asegura que esta es una tendencia adoptada del sur del continente y traída al país.

Por razones de seguridad, en esta entrevista se proteja la identidad del funcionario, quien trabaja de manera activa en este apartado del sistema costarricense.

“El incremento del sicariato se refleja en los homicidios que nosotros hemos ido investigando, parte de estas modalidades las han adoptado costarricenses que han aprendido este mal oficio a cambio de un pago, ya sea dinero, estatus, armas o drogas”, explicó.

En el mes anterior, se registraron 10 asesinatos por sicariato. Esta elevada cifra preocupa a las autoridades, pues según el agente, pese a que anteriormente la tendencia era la baja, este comportamiento se está revirtiendo.

“Los móviles más comunes en el sicariato son por el saldo de cuentas, en los temas de venta de drogas; en asuntos de territorio, es muy frecuente principalmente en San José que se peleen ciertos territorios”, dijo.

Este funcionario del OIJ destacó el tema del sicariato en vía pública como uno de los más preocupantes, pues en muchas ocasiones mueren personas inocentes, que no tienen ninguna relación con las disputas de estos grupos criminales.

En relación con la tendencia de los recientes actos, los delitos de este tipo cometidos desde motocicletas, ocupan parte importante de las estadísticas, debido a la facilidad que estos vehículos representan al momento de la huida de los delincuentes.

Entre las medidas que podrían adoptarse para intentar poner un freno a estos asesinatos, el funcionario hizo referencia a las adoptadas por otros países en cuanto a la identificación de los motociclistas y las matrículas de estas en sus cascos, sin embargo, asegura, estas medidas administrativas no siempre son exitosas.

“A lo que la Policía en Costa Rica está apostando y es la línea de nuestras jefaturas, es al trabajo de la inteligencia policial. El trabajo nuestro va más dirigido ahora a saber quiénes son, de dónde son, quiénes integran las bandas organizadas en nuestro país”, continuó.

El punto central de la problemática, quizás, se encuentra en la permanencia de este tipo de delincuentes en el país. Ante ello, el agente señala el hecho de que esta moda fue adoptada aquí y los costarricenses son también quienes la practican, incluso, se capacitan en el exterior. Información calificada como altamente grave.