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Por una confusión de términos algunos creen que Guanacaste perteneció en algún momento a Nicaragua, pero la verdad es que el llamado Partido de Nicoya fue siempre un territorio independiente.

Una vez más el gobierno nicaragüense pone el tema de Guanacaste en la mesa del conflicto.

Así, el mandatario nicaragüense Daniel Ortega trata de poner en el mapa mundial un nuevo conflicto fronterizo, coincidiendo con el calentamiento de otros conflictos viejos.

Uno de ellos es el del pequeño peñón de Gibraltar, que ha vuelto a enfrentar a España con Gran Bretaña.

Pero es un enfrentamiento muy distinto. Allí se trata de dos potencias que se enfrentaron en una guerra en la que España perdió toda su flota naval y, como si fuera poco, ese pedazo de tierra. El tema está en estudio de las Naciones Unidas, pero el caso es que todos los habitantes de ese lugar son británicos pues los españoles fueron desalojados producto de la guerra.

El otro tema candente es el de las Malvinas, isla argentinas ocupadas por la fuerza por Gran Bretaña, que condujo a una guerra en el año de 1982. Aquí también los pocos habitantes de las islas son todos británicos.

Pero el asunto de Guanacaste es diferente.

Primero, porque afirmar que Guanacaste haya sido alguna vez suelo nicaragüense es un abuso del lenguaje. A ciencia cierta, todo el territorio de Costa Rica y toda Nicaragua formaban en la independencia una sola provincia.

En ese 1821 y poco antes, Centroamérica estaba formada por cuatro unidades: Guatemala, que incluía para Chiapas y parte de El Salvador, San Salvador, Comayagua, nombre original de Honduras y Nicaragua-Costa Rica.

Con la independencia, esos territorios se reacomodaron más o menos a su forma actual. Quedó indefinido, sin embargo el destino de Nicoya, es decir, de los territorios guanacastecos que se hallaban más allá del Tempisque, un territorio no que perteneció a Nicaragua y que decidió su anexión por su cuenta.

A solo tres años de la independencia, los habitantes de esa región, que comprendía Nicoya por el sur y Liberia por el norte, decidieron en votación de notables adherirse a Costa Rica. Lo hicieron, como reza su escudo, por su voluntad y no por imposición militar extranjera.

En 1826 Nicaragua hizo un reclamo ante la Federación Centroamericana, al a que pertenecíamos todos, pero esta reconoció que Guanacaste pertenecía legalmente a nuestro país.

Pero luego vino la guerra, y un esclavista norteamericano se nombró presidente de Nicaragua: era William Walker.

A Walker le interesaba tener a las tropas de Juanito Mora bien lejos, por lo que confeccionó un mapa en que Guanacaste y todo la zona norte pertenecieran a Nicaragua.

Veámoslo en este otro mapa. Antes de 1824, el territorio tico llegaba hasta el río San Juan y el lago de Nicaragua.

Según el gobierno nicaragüense, la frontera es una línea que va de la desembocadura del Tempisque hasta Matina, y de allí hacia el norte todo sería nicaragüense.

Se necesita mucha imaginación y mucha demagogia para pretender algo así en pleno siglo XXI, y a casi dos siglos de la independencia.