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La afirmación de que podría reclamar los territorios de Guanacaste como pertenecientes a Nicaragua, ha puesto, de nuevo, al presidente de ese país, Daniel Ortega, en boca de ticos y nicas.

En las calles de San José, el rechazo a esas afirmaciones es rotundo, y no viene solo de los costarricenses, pues los coterráneos de Ortega incluso se burlan de las ideas de la máxima autoridad de su país.

El presidente incluso dijo que podría acudir a la Corte Internacional de Justicia de La Haya para establecer ese reclamo, pues ese territorio les perteneció y debería volver a ser así.

La vicealcaldesa de Santa Cruz, María Rosa López, dijo que la posición del presidente de Nicaragua es risible, “nosotros somos costarricenses y no vamos a aceptar cambiar de nacionalidad”, concluyó.

En Guanacaste los vecinos se sienten tranquilos, mientras que algunos nicaragüenses que viven en nuestro país, afirman que el único interés del mandatario es enfrentar a los pueblos.

Uno de ellos, David Davindson, dijo que esto incluso podría generar roces entre nicaragüenses y guanacastecos, por convertirse en un tema de discusión.

Y para retratar el sentir de los habitantes de esa provincia, basta con escuchar las características retahílas. Una de ellas, del conocido coplero Max Barberena, envía un mensaje claro a Ortega: “Una cosas es que usted quiera, y otra muy distinta que nos dejemos”.