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Nos fuimos a turistear al Pacífico Central del país, una zona a la que antes llegar, se disfruta de un hermoso paisaje.

Anduvimos por Tárcoles, Herradura y Parrita, pero a continuación, le contaremos cómo llegar y qué hacer en el primer destino de éste hermoso recorrido.

Sólo debe elegir por dónde irse. Una alternativa, es tomar la ruta 27, y apreciar las maravillas que ofrecen tres localidades vecinas: Tárcoles, Herradura y Parrita. Igual encontrará este destino, si se va por la Interamericana Norte.

En el camino, la parada obligatoria que debe hacer todo visitante, es el río Tárcoles. Los habitantes debajo del puente, son admirados por ticos y extranjeros.

Seguimos nuestro camino, y en esa misma localidad, nos topamos con un sitio en dónde la naturaleza, puede apreciarse a caballo. La seguridad es vital para dar este bonito paseo, que se disfruta muchísimo.

Continuamos éste paradisíaco recorrido para adentrarnos en la inmensidad de las aguas de playa Herradura.

Ahí, aprendimos acerca de un novedoso deporte conocido como "stand up paddle". Consiste en subirse a una tabla, y remar hacia una zona tranquila, ya estando ahí, practicar yoga sobre el agua.

Parte de lo que lo hace tan popular, es que luego de hacer toda la clase, la experta brinda un masaje mientras quien vive la experiencia, flota sobre la tabla.

Muy cerca de ahí, hay un lugar emblemático: el Parque Nacional Carara, famoso por ser un área de conservación y además por poseer el famoso sendero universal. Eso significa, que cualquier persona, con discapacidad, sin importar su condición, tiene acceso.

También, se encuentran diferentes figuras durante el recorrido, hechas especialmente para ser analizadas por los no videntes.

Convivir con la naturaleza, es sin duda uno de los mayores atractivos de ésta zona, en la que fácilmente, podemos enrumbarnos hacia Río Seco de Parrita.

En un sendero de 2 kilómetros y medio de distancia, encontrará, un inmenso jardín, rodeado de infinidad de árboles, plantas y diferentes especies de insectos.

Los puentes colgantes son otro de los atractivos, desde ahí se puede apreciar la biodiversidad y por supuesto las magníficas cataratas.

En Río Seco, además de todo, puede pescar su propia comida. Existe la opción de pasar un rato ameno en familia o con amigos, tratando de atrapar una trucha o un pez gato.

Imposible no comer, pues luego de cazar a la presa, aquí mismo le preparan de forma exquisita, lo que pescó.

Estas son sólo parte de las maravillas que le ofrece el Pacífico Central del país.