Última Hora

Los temblores y las lluvias intensas aceleran el deslizamiento que afecta el centro de Puriscal desde hace décadas.

Estos fenómenos y la poca acción de las autoridades competentes, han condenado a muchos vecinos a vivir sobre el peligro.

En 1990 Puriscal vivió un enjambre sísmico que sembró el caos y el miedo. Los temblores fueron provocados por una serie de fallas que pasan debajo del cantón.

Al principio la actividad comenzó leve, pero a mediados de abril aumentó y se extendió por varios meses más.

Sismos como los del 90’ aceleran el lento proceso de deslizamiento de Puriscal.

Aunque muchos lo ignoran, el peligro se mueve bajo sus pies. El problema es tan viejo, que los habitantes de Santiago se acostumbraron a él y ya ni piensan en que viven bajo un terreno inestable.

Otros ya se cansaron de reparar los daños en sus casas. Saben que viven en riesgo, pero no tienen otro lugar donde ir.

La pregunta es ¿por qué muchos viven condenados al peligro a vista y paciencia de todos?

El de doña Alicia Gutiérrez es un caso dramático. Ella fue desalojada de la ciudadela Jarasal por el peligro de los deslizamientos. Le dieron el bono de vivienda y hace 9 años compró un terreno en el sector del polideportivo, donde construyó su nueva casa, sin saber que existían informes que decían claramente que esa es una zona de riesgo.

Como era de esperarse, al poco tiempo la inestabilidad del terremoto comenzó a pasarle factura a las casas.

El actual alcalde y otras autoridades municipales se sacuden la responsabilidad.

Julio Madrigal de la Comisión Nacional de Emergencias visita la zona desde el 90. Conoce bien el problema y el riesgo que enfrentan familias como la de doña Alicia.

Muchos insisten en que todavía se siguen dando permisos de construcción en lugares no aptos para ello, cosa que el alcalde niega tajantemente.