Última Hora

Quintana estaba muy serio en este Tour de Francia. No le salían las cosas y llegaba este miércoles a la etapa reina en octava posición, a 4 minutos y 23 segundos del líder Geraint Thomas.

El año pasado había terminado el duodécimo en la clasificación general del Tour. Pero había una explicación, ya que había disputado poco antes el Giro, y llegaba muy desgastado.

Este año, en los Alpes se había quedado descolgado y llegaba la tercera semana, la de los Pirineos.

El lunes, en la jonada de descanso, un día antes de la primera etapa pirenaica, un periodista colombiano le vio serio y le preguntó qué le pasaba ese día, ya que siempre le había visto sonriente en otras ediciones del Tour.

Nairo, sorprendido por la pregunta, trató de escapar como pudo, con una respuesta ocurrente: "Es que todavía no he desayunado", dijo, desatando una carcajada general y esbozando, por fin, una primera sonrisa.

Quintana, a sus 28 años, después de haber estado tres veces en el podio del Tour, siendo dos veces segundo y uno tercero, llegaba a la presente edición sin tener clara su posición de líder del equipo.

El Movistar había fichado esta temporada al vasco Mikel Landa, que había sido lugarteniente de Chris Froome en Sky y llegaba al equipo navarro con intención de tener unos galones que no le dejaba el británico.

También estaba Alejandro Valverde, más veterano, pero siempre muy ambicioso.

Tres líderes en Movistar

El Movistar aparecía con tres líderes, una baza muy buena estratégicamente, pero demoledora al mismo tiempo para un Nairo que tal vez había hecho méritos para hacerse merecedor de ese rol de líder.

El Cóndor de Boyacá llegaba a la tercera semana en la octava plaza en la general, peor clasificado que su compañero Mikel Landa, que era sexto, pero seguro de sus fuerzas.

Tras una primera jornada pirenaica sin consecuencias, el cóndor advirtió que se vería su mejor versión en la segunda etapa pirenaica, la considerada reina, de solo 65 km, pero muy condensada con tres ascensiones consecutivas de dos puertos de primera y otro de categoría especial.

Y el Cóndor voló en el último puerto, lanzandose en la primera rampa para hacer 16 km a un ritmo infernal, con más de un 8% de pendiente y con la cima a 2.215 metros de altitud.

Tras su victoria, ahora es quinto en la general, a 3 minutos y medio de Geraint Thomas, y ha recuperado el estatuto de líder del Movistar, ya que ahora Landa es séptimo, a 1 minutos y 4 segundos del colombiano.

Escalador nato

Y es que llegar en altitud, como lo hizo este miércoles no supone un gran esfuerzo para él, ya que ha crecido en Boyacá y a veces se entrena en Tunja, a más de 2.500 metros de altura, cuando no está en Mónaco, donde tiene fijada su residencia europea.

Quintana siempre escaló con su bicicleta, montada para él por su padre Luis Guillermo. "Iba a la escuela en bicicleta. Eran 16 kilómetros bajando y otros 16 subiendo al volver a casa. Siempre me ha gustado escalar, pero tenía que hacerlo para poder regresar", explicó una vez sobre sus inicios.

El niño que tuvo el llamado 'Mal del Difunto' y que fue curado con hierbas e infusiones, empezó a destacar en su país y pronto dio el salto a Europa, al Movistar en 2012.

Ahora quiere ganar el Tour de Francia, después de haberse impuesto en el Giro de Italia en 2014 y la Vuelta a España en 2016 con el equipo navarro.

Quintana, que tiene una hija, querría dedicarle una buena actuación a su segundo vástago, que está en camino.

Y todavía puede hacerlo. El podio e incluso el primer puesto están todavía a su alcance.



Copyright © 2020 Teletica. Todos los derechos reservados.

ray.media