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Buenos Aires de Puntarenas. Apenas las primeras horas de este miércoles y ya más de un romero se encontraba de pie, con ungüento en sus manos y alistando sus meriendas del día.

Los 175 romeros que viajan desde San Vito de Coto Brus tuvieron un duro segundo día de caminata el cual fue de poco más de 30 kilómetros desde el sector de Sabanillas hasta Paso Real de Buenos Aires de Puntarenas.

Ya a la 1 a. m. comenzó la travesía con el primer factor: el frío.

La madrugada los recibió con un fuerte frío que a más de uno puso a prueba, ya que para el final de este recorrido los 54 km en sólo cuestión de horas comienzan a afectar, de ahí los vendajes que cada vez son más visibles.

Cerca de las 4 a. m. la neblina y la leve llovizna comenzó a llegar para hacer todavía más pesados los metros en cada paso.

Algunos tienen la ventaja de cargar un par de tenis extra para sortear los dedos y pies mojados. Otros utilizan el ingenio y bajan en chancletas y medias para facilitar los descensos.

Al final, los primeros cinco romeros en llegar a Paso Real lo hicieron a las 5:40 a. m. Muchos de ellos tuvieron que esperar hasta que llegara el furgón que carga sus pertenencias para poder bañarse, lo que los perjudica en la recuperación muscular.

Finalizado el trayecto ahora viene otra preocupación más: dónde pasar la noche, ya que el refugio parecía quedarse corto para la cantidad de romeros.

Los romeros saldrán nuevamente a eso de la 1 a. m. rumbo a Santa Marta de Buenos Aires, su siguiente reto de fe.