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A pocos metros de “La Negrita” estuvo sentada y participando de la eucaristía, Floribeth Mora, la mujer que a través de la intercesión del papa Juan Pablo II experimentó un milagro.

El mismo que le dio el decreto de santidad al papa viajero.

Aunque muchas veces visitó la Basílica de Los Ángeles, esta vez, su encuentro fue diferente.

Doña Floribeth, afirma que ha mantenido comunicación constante con el Vaticano. Y que está a la espera de la fecha en la que el papa Juan Pablo II, será declarado santo en la plaza de San Pedro, acto en el que ella estará presente.