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El cansancio y los malos ratos que pasaron los romeros durante su camino se olvidan una vez que se encuentran cara a cara con “La Negrita”.

Para muchos, llegar hasta la Basílica de los Ángeles es un sacrificio muy grande. Ya sea por su edad, por una lesión o por algún impedimento físico. Pero ninguna de esas situaciones es excusa si se trata de pedir o agradecer a la Patrona de Costa Rica.

Mirlady Solano acostumbra visitarla todos los años y prometió ir de rodillas para pedir por la salud de su hermana menor, que tiene 63 años. Con ella recorrió el camino que las llevó hasta los pies de la Virgen de los Ángeles, no de rodillas pero con la misma devoción.

Otra historia es la de la Familia de Laura Masis quien dejó los tiempos difíciles atrás. Su hijo menor, Santiago, sufrió un cáncer de hígado y hace exactamente dos años empezó su tratamiento en el Hospital de Niños.

Ahora tiene dos años y cinco meses, y aunque no asistió a la romería, su familia agradeció a la virgen su recuperación.

Antes no podía caminar, pero esta vecina de Heredia asegura que la virgen le realizó un milagro y caminando desde su casa a la basílica es la mejor forma de agradecerlo.

Razones sobran atrás quedo el cansancio y los malos ratos, de pie o de rodillas, miles de fieles esperan encontrarse cara a cara con “La Negrita”.