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Para alcanzar el éxito hay que ser constante, seguir trabajando aunque en el camino haya obstáculos.

Este valor no sólo permite llegar a la cima, también ayuda a quedarse ahí arriba por mucho tiempo.

Hace aproximadamente 35 años, doña Idalie y su esposo comenzaron a comerciar candelas, la demanda creció, y comenzaron ellos a fabricarlas.

Ese proceso artesanal fue envolviendo a la familia, y poco a poco fueron haciéndose expertos en el tema, sacando adelante la pequeña empresa.

En el camino se han presentado obstáculos, muy altos. Primero con el incendio de la fábrica, luego el asesinato de su esposo.

Son una familia fuerte, y ese cariño por la fábrica y la gente que trabaja en ella, les hizo seguir adelante con fuerza. Ahora Francella se uniría a su madre para sacarla adelante.

Además, de la constancia, para lograr mantener una buena idea a través del tiempo hay que innovar, buscar nuevos caminos.

Esta familia salió de la crisis fortalecida, con buenas ideas para seguir creciendo. Instalaron el taller en la cochera de la casa. Se propusieron seguir innovando.

Primero buscaron la forma de hacer sus cándelas amigables con el medio ambiente.

Había que reducir la parafina de las candelas, un derivado del petróleo, para evitar el plomo.
Para eso utilizaron la cera de palma.

También encontraron la forma de dar un valor agregado, en uno de sus productos. La vela con citronela, especial para personas con problemas respiratorios.

Los colores, las formas y los tamaños que usted se pueda imaginar, salen de esta pequeña fábrica familiar, que les ha dado sustento por 35 años a esta y otras familias más.

En ese lugar se combina pasión, trabajo, y solidaridad. La fábrica continúa creciendo, 35 años después de su fundación.

En una buena idea, aplicar esos valores inculcados desde la infancia puede hacer la diferencia para que esta perdure en el tiempo.