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La detención de siete personas, como sospechosas de estar ligadas con el asesinato del ambientalista Jairo Mora, es motivo de celebración entre las organizaciones dedicadas a la conservación del ambiente.

Didiher Chacón, de la organización Widecast, que vivió de cerca el trabajo que Mora hizo durante años, dijo que para ellos ahora comienza el proceso de la justicia y su función de observar que esta se cumpla y se aplique todo el peso de la ley para los respónsales del crimen.

“Esto es importante para nosotros. Ahora comienza el proceso de la justicia, porque a muchos los detienen y en tres días están en sus casas. Las autoridades nos pidieron paciencia, y parece que ya llegó el momento en que nosotros observamos que la justicia haga lo que tiene que hacer”, dijo.

“Que los metan en la cárcel y no por un ratito”, pidió el ambientalista, que a su vez lanzó un mensaje para el Ejecutivo y los diputados, a quienes les cambios en la legislación. “Si bien hay voluntad del Estado, ahora nos dicen que no hay recursos. Que dejen el congelamiento de plazas”.

Por su parte, Randall Arauz, de PRETOMA, fue firme en sus aseveraciones y replicó las peticiones de Chacón, en relación con un mayor compromiso de las autoridades, no solo con la protección de los ambientalistas, sino con la conservación de los recursos naturales.

“Todos los estudios para desarrollar marinas, hoteles, y para la refinería dicen que ahí donde mataron a Jairo no hay tortugas. Pero se ha demostrado que el sitio más importante de anidación de Baulas en el Caribe”, explicó.

Arauz también pidió que se haga justicia, y que se cumpla con los sospechosos el debido proceso para comprobar su culpabilidad.

“Hay que ver en qué terminan las investigaciones, si esto es un caso de narcotráfico, de tráfico de huevos de tortuga o si es un delito común, no tenemos toda la información. Ojala que los culpables se pudran en la cárcel”, concluyó.

Las detenciones ocurren dos meses después del crimen del ecologista Jairo Mora, luego de que la policía realizara ocho allanamientos en Limón para capturar a los sospechosos del crimen, y de receptar lo robado al ambientalista.