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Para un almuerzo o una cena ligera, el vino blanco parece ser la opción de muchos. Para sacarle el mayor provecho dese el tiempo de disfrutar su aroma y de sentir los sabores que llegan a su paladar. Así podrá disfrutar mejor las comidas que le acompañen.

El tipo de comida que sirva puede cambiar el sabor de un vino, porque las especias naturales utilizadas en la cocina pueden destacar o dominar.

El sabor de los platillos no puede verse opacado por la fuerza del vino, lo que hace al vino blanco ideal para entradas livianas… solo así se podrán saborear al máximo y disfrutar por completo de la combinación.

Los vinos rosados son reconocidos por su frescura, su suavidad y por su ligereza, y es precisamente eso lo que los hace ideales para cierto tipo de comidas

Pastas con tomate, entradas que se hagan acompañar de pan son las más adecuadas para este tipo de vino.

Se dice que el vino rosado fue el primer tipo de vino que aprendió a hacer el hombre cuando exprimió un racimo entre sus manos.

Por su frescura el escenario perfecto para disfrutarlo puede ser el nuestro, con temperaturas medias y tardes soleadas

Para terminar la lista, para aprender a combinar mejor el vino con la comida, llegamos al tinto y es que no es tan sencillo como decir, vino blanco con mariscos y vino tinto con carnes rojas, ahora los expertos aseguran que considerar la variedad de uva del vino y la forma en que se cocina el platillo.