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Costa Rica recibió hoy la noticia de que Vaticano declaró como “Sierva de Dios” a María Isabel Acuña.

María Isabel, a quien cariñosamente le llaman la Niña Marisa, murió a los 13 años. Ella fue estudiante del colegio Maria Auxiliadora y murió en 1954. 

Su amor por el prójimo y entrega hacia los más necesitados la convirtieron muy pronto en una imagen de ayuda para los que la conocieron.

En el cementerio de Heredia es común ver a gran cantidad de fieles llevándole peticiones y agradecimientos. A ella se le atribuyen diversos favores.

A partir de ahora se inicia la causa de canonización.

Recordemos que para la canonización es necesario que se compruebe un milagro atribuido a la postulante.

Un año antes los obispos costarricenses presentaron en Roma la petición de que se inicie una investigación de la canonización de la niña Marisa y Fray Casiano.

Lo habían hecho ante el cardenal Ángelo Amato, prefecto de la Causa de los Santos, encargada de estudiar los milagros.

En el caso de Fray Casiano, quien murió en 1965, también se explora la posibilidad de abrir una investigación para su canonización.

El proceso

Para llegar hasta la solicitud ante el Vaticano -y que este lunes dio la buena nueva-, la Iglesia tuvo primero que escuchar a quienes conocieron a la niña Marisa y probar, mediante testimonios, su santidad.

Ese proceso inició hace casi 50 años con Monseñor Rubén Odio, el primero en escuchar la solicitud de los fieles y reconocer la influencia de su obra.

“El acercamiento del pueblo a la Iglesia en este caso se viene dando desde hace 50 años, Monseñor Rubén Odio fue el primero en impulsar su caso, pero en los años posteriores el proceso no avanzó, es hasta ahora que Monseñor José Rafael Quirós lo retomó y lo volvió a impulsar”, explicó el padre Alejandro Jiménez, quien ha seguido de cerca el caso.

“Ahora mismo lo que se va a decidir es si el proceso avanza, si existen suficientes pruebas y si el ejemplo de perseverancia en la fe y sufrimiento puede llevarle a ella hacia la beatificación. Hay buenos signos a favor de esto, pero esto lo decidirá la Congregación”, añadió el sacerdote hace un año cuando fue consultado sobre la petición ante el Vaticano.

Si el proceso avanza el último requisito será la comprobación científica (realizada por un panel de expertos) de un milagro, que es la prueba final de la santidad de una persona. Para la canonización, que es el reconocimiento universal de la santidad por parte de la Iglesia, es necesario presentar, y probar, dos milagros más.