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Budistas birmanos se instalan en tierras de donde huyeron los rohinyás

En el pasado, pueblos musulmanes y budistas coexistieron de manera pacífica alrededor de Koe Tan Kauk.

AFP Agencia Hace 3/16/2018 7:03:23 AM

Sobre palos de bambú ondean banderas budistas en la entrada de una aldea de pioneros recién creada en el oeste de Birmania, en las tierras de donde huyeron los musulmanes rohinyás y ahora algunos budistas nacionalistas sueñan con reemplazar su población.

"Teníamos realmente miedo de estos 'kalars' y al principio no teníamos intención de venir aquí", explica Chit San Eain, una ama de casa de 28 años que acaba de mudarse a la aldea, refiriéndose a los musulmanes con un término peyorativo.

"Pero ahora ya no viven aquí, tenemos la suerte de poder vivir de nuevo cerca de nuestra familia", explica la mujer, a unos kilómetros de las ruinas de un pueblo musulmán incendiado en el marco de los ataques que la ONU ha denunciado como una limpieza étnica llevada a cabo por el ejército birmano.

En el pasado, pueblos musulmanes y budistas coexistieron de manera pacífica alrededor de Koe Tan Kauk. Hoy, es el momento de la reconquista para la etnia budista en el estado Rakáin, de donde huyeron en unos meses cerca de 700.000 rohinyás. 

Este pueblo de confesión musulmana se ha refugiado en el vecino Bangladés, en campamentos insalubres y superpoblados.

Con sus casas de madera contrachapada, abiertas al viento, la aldea de Koe Tan Kauk no está mucho mejor: aceptaron mudarse allí budistas pobres del sur de la región, atraídos por las donaciones de alimentos y la provisión de un techo por un comité llamado "Reconstrucción del territorio nacional de Rakáin".

Este comité afirma que actúa gracias a donaciones de la población budista. El ejército y el gobierno civil de la premio Nobel de la Paz Aung Sang Suu Kyi han desmentido tener relación alguna con ese grupo, que se ha convertido en el abanderado de la recuperación de los territorios abandonados por los rohinyás.

- ¿Repatriación o reemplazo? -

Oficialmente, Birmania está trabajando en un plan de repatriación de esta población musulmana.

Pero el ejército y los nacionalistas budistas, de los cuales algunos están acusados de haber participado en los abusos contra los rohinyás, no esconden sus críticas a este plan.

Hasta ahora, menos de 400 rohinyás candidatos para regresar a sus tierras birmanas han logrado pasar la prueba de "verificación". La mayoría de los rohinyás refugiados en Bangladés admiten su desconfianza.

En noviembre, Bangladés y Birmania firmaron un acuerdo para repatriar a 750.000 rohinyás en los próximos dos años. Pero muchos no quieren volver y la ONU dice que el retorno sólo puede ser voluntario.

El gobierno birmano promete reconstruir sus pueblos, pero el proceso establece que aquellos que ingresen primero deberán ser albergados en unos campamentos de tránsito por un tiempo que no han definido.

Mientras se estanca el proceso de repatriación, los proyectos económicos y de reconstrucción, ya sean privados o públicos, se multiplican en el estado de Rakáin.

Se basan en una retórica del nacionalismo budista local, que ve a los rohinyás como una amenaza demográfica debido a su alta tasa de natalidad que pone en peligro a largo plazo el dominio budista del país.

La campaña de "disolución" de los vínculos entre la población rohinyá y el resto del país ha venido creciendo desde los años 1990, según afirma Francis Wade, autor de "El enemigo interno de Birmania", una obra sobre el odio contra los musulmanes que menciona entre los hitos del plan la supresión de los documentos de identidad y luego retirarles su derecho al voto.

Wade compara el movimiento de colonización de zonas rohinyás por parte de los budistas con las "colonias israelíes en Cisjordania".