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Oslo, Noruega | Noruega anunció este martes un aumento del 28% de su cuota anual de caza de ballenas, hasta los 1.278 ejemplares, en un intento de reavivar la industria, que está en declive.

Hace varios años que los balleneros no alcanzan las cuotas establecidas por Oslo y el número de barcos dedicados a esta actividad se redujo.

"Espero que la cuota y la fusión de zonas de pesca sean un buen punto de partida para una buena temporada para la industria ballenera", dijo el ministro de Pesca, Per Sandberg, en un comunicado.

Noruega e Islandia son los únicos países del mundo que autorizan la caza de ballenas. Japón también las captura, oficialmente con fines científicos, aunque gran parte de la carne de estos mamíferos termina en los platos.

Noruega no se considera legalmente vinculado a la moratoria internacional sobre la caza de ballenas, respecto a la cual objetó formalmente.

El país escandinavo reanudó la caza de ballenas minke en 1993, considerando que sus existencias eran suficientemente grandes. Según Oslo, hay más de 100.000 minke en aguas noruegas.

No obstante, la caza de ballenas parece perder adeptos.

Mientras que en 1950 había unos 350 buques balleneros, en 2017 el número había caído hasta 11, casi la mitad que el año anterior.

El número de ballenas cazadas también descendió, de 660 en 2015 a 432 el año pasado --cuando la cuota era 999--, la "más baja en muchos años", según Sandberg.

Los profesionales de la caza de ballenas consideran que estas cifras se deben a que las plantas procesadoras de carne de ballena carecen de capacidad y a los altos precios del combustible. Las ballenas también buscan aguas más frías, cada vez más lejanas debido al calentamiento global.

Para los defensores de los derechos de los animales el motivo de la caída es la falta de interés de los consumidores.

"Greenpeace cree que Noruega debería tomar en cuenta las consecuencias lógicas de la prohibición de la Comisión Ballenera Internacional en la caza de ballenas con fines comerciales; la generalizada oposición a la caza de ballenas y la falta de mercado local para los productos, y cerrar esta industria innecesaria y desfasada", dijo a la AFP el presidente de la oenegé para Noruega, Truls Gulowsen.