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Alberto Castro se dirigía hacia su casa, un carro le golpeó la moto, el cayó al suelo y un bus le pasó por encima a su brazo izquierdo, en Escazú.

Después de varios días en coma, le amputaron la extremidad y ahora es el portero de la selección de amputados.

Alberto tiene 37 años y es padre de dos hijos. Desde hace poco más de 1 año la vida le cambio para siempre.

Tras el accidente fue llevado de inmediato al hospital San Juan de Dios, ahí pasó 18 días en coma, posteriormente lo trasladaron a cuidados intensivos y lo operaron dos veces, Alberto perdió mucha sangre, su vida estaba en peligro.

Un día, en horas de la tarde le dieron la noticia que su brazo izquierdo no pudo salvarse y tenían que amputárselo.

Poco a poco se fue recuperando, y en febrero del año anterior le hicieron un ofrecimiento: ser portero de la Liga Deportiva Alajuelense en el campeonato de futbol de amputados.

Este valiente hombre sin ser futbolero, se convirtió poco a poco en el héroe de sus hijos y esposa al demostrar que en la vida no hay obstáculos.

Los meses fueron pasando y cada día mejoró muchísimo como portero, y una mañana le llegó una carta, era la convocatoria a la selección mayor de amputados.

Alfonso espera ser el portero estelar de la selección en el mundial de amputados que se realizará en Guadalajara, México, este año.