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Las divergencias políticas entre Irán y Arabia Saudita no deben tener consecuencias en el fútbol, afirmó este jueves en Teherán el presidente de la FIFA Gianni Infantino, aludiendo a la negativa de Arabia Saudita a jugar en Irán.

"Está muy claro que la política debe permanecer fuera del fútbol y el fútbol fuera de la política", indicó Infantino al término de un encuentro con el ministro iraní de Juventud y Deportes, Massoud Soltanifar.

"Por supuesto que hay problemas políticos entre los países en todo el mundo, pero eso no debe tener impacto en el fútbol", indicó el dirigente del fútbol mundial.

Arabia Saudita rechaza el envío de sus equipos de fútbol a Irán en la Liga de Campeones asiática desde la ruptura de las relaciones diplomáticas de los dos países en enero de 2016.

Esta ruptura fue decidida por Riad luego de un ataque contra la embajada de Arabia Saudita en Teherán a cargo de manifestantes que protestaban por la ejecución de un religioso chiita en el país del Golfo.

"La solución es siempre jugar en casa y fuera como en todas las competiciones de cualquier país. Evidentemente con todas las garantías y la seguridad necesaria", añadió Infantino.

Actualmente los partidos entre equipos iraníes y sauditas tienen lugar en Omán, según una decisión de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC).

"La FIFA (...) debe trabajar para garantizar que las pretensiones y las cuestiones no ligadas al deporte no influyan en el deporte, y para que los pueblos no se vean privados de ver las competiciones en sus propios estadios", declaró por su parte el presidente iraní Hassán Rouhaní.

Irán, chiita, y Arabia Saudita, sunita, dos pesos pesados de Oriente Medio, ven a menudo enfrentadas sus posiciones en varios conflictos regionales, especialmente en Siria y en Yemen.