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Las obras del megaproyecto de la marina Isla Moín nunca iniciaron y la razón principal que adujeron fueron asuntos financieros, pues precisamente en el 2008 y 2009 estaba en pleno apogeo la crisis inmobiliaria en Estados Unidos.

Pero obtuvieron lo más importante, los permisos ambientales y la concesión de la Dirección de Marinas del ICT, que meses después de otorgada la suspendió. Aducen que los interesados no presentaron la prórroga de la viabilidad ambiental, aunque señalaron que en cualquier momento, subsanado el asunto podrían continuar con el proceso.

Sin embargo los desarrolladores tuvieron todos los permisos sin ningún cuestionamiento por tres años, lo cual indica que de no ser por el problema financieros suscitados, ya estarían construidas las obras de la marina, violentándose leyes ambientales.

Además se deduce que la empresa de Miami, Desarrolladora Soler Pazos, aún mantiene interés en el proyecto, porque siguen anunciándose en Internet, con el diseño del proyecto original.

Consultado sobre el permiso, en una zona de humedales protegidos y desove de tortugas, el director del Setena, Úriel Juárez, aseguró que tras consultarse al Sinac, este informó que no había demarcación de humedales en la zona.

Esta información la desmiente Rafael Gutiérrez del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

Mientras tanto la Procuraduría de la República maneja un proceso para anular la viabilidad ambiental y en la Contraloría se indicó que el caso fue pasado La Fiscalía, que a su vez pidió al juzgado desestimar una posible denuncia.