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Para encontrar el Rincón donde esa Vieja guanacasteca se esconde, hay que atravesar el sendero, entre la exuberante vegetación.
El Parque Nacional tiene más de 14 mil hectáreas, en dónde se puede disfrutar de dos tipos de bosque.

La diferencia se hace evidente al poco tiempo de caminar. En el sector de Las Pailas, los sentidos quedan maravillados con la fuerza de la naturaleza… que se manifiesta en formaciones volcánicas impresionantes… La laguna fumarólica, las pailas de agua, y las famosas pailas de barro.

Es un volcán activo, y precisamente en este momento el acceso al cráter principal se encuentra cerrado hasta nuevo aviso. Pero el resto de atracciones naturales hacen que el viaje y la caminada valgan la pena.

A los pies del Rincón de la Vieja, en la Hacienda Guachipelín, le espera la aventura, la emoción, la adrenalina.

La magia de la naturaleza se mezcla con el ingenio de los lugareños, y le ofrecen múltiples opciones de aventura, comenzando con un canopy fuera de lo normal, cables cortos pero en el medio del cañón de un río.

En la propiedad de esta Hacienda el Río Negro alimenta la aventura, la formación del cañón se aprovecha al máximo para el cañoning o barrankismo.

Se siente el poder del agua, capaz de retar a la fuerza de gravedad y otra de las especialidades del lugar: el tubing.

Cómo lo prometido es deuda, para terminar el día nada como un baño de barro volcánico, y relajarse en las aguas termales.

El día se hace corto para tanta adrenalina. Los sentidos se alimentan con la naturaleza, el estrés no existe en ese rincón… esa belleza escénica de la parte alta, hace que no extrañemos las hermosas playas, esas quedan para otro paseo… por qué cuando uno se va de Guanacaste, lo hace con la promesa firme de regresar lo antes posible.