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Juan Carlos Rojas y su hermano César, líderes del equipo Frijoles Los Tierniticos- Extralum, figuran en la lista de doce ciclistas que la Unión Ciclista Internacional (UCI) suspendió temporalmente por sospechas de dopaje en la pasada Vuelta a Costa Rica.

Pero no es la primera vez que los hermanos Rojas se ven inmersos en un caso de dopaje, por lo que su reincidencia podría acabar por completo la carrera de ambos.

El Rey Juan Carlos, ganador de cinco Vueltas a Costa Rica, ya tuvo que purgar dos años de castigo entre 2007 y 2009 al detectársele un estimulante llamado fentermina en una edición de la Vuelta a El Salvador.

Algo similar sucedió con el menor de los Rojas, César. Una sanción obligó al ganador de la Vuelta en 2016 a bajarse de la bicicleta por dos años entre 2010 y 2011.

Este miércoles ambos fueron notificados por la UCI de un resultado analítico adverso por el consumo de EPO en muestras recogidas el pasado 22 de setiembre del 2017, mientras se disputaba el giro tico.

El resto de ciclistas implicados en este escándalo de dopaje (Leandro Varela, Vladimir Fernández, José Alexis Villalobos, Jason Huertas, José Irías, Gabriel Eduardo Sánchez, Melvin Mora, Kevin Murillo y Jordi Sandoval) no se exponen a sanciones tan severas como las que podrían recaer en los hermanos Rojas.

Su reincidencia incluso trae a la memoria lo sucedido en 2013 con el pedalista Steven Villalobos, a quien se le impuso la mayor sanción de la que se tenga registro en la historia del deporte de Costa Rica.

Villalobos recibió 12 años de castigo tras corroborarse que el ciclista había dado positivo por el uso de una sustancia dopante en la Vuelta a Costa Rica 2012, pero venía de cumplir dos años de inactividad también por dopaje, por lo que ser reincidente agravó su situación.

En aquel momento, el castigo mínimo del que podía ser sujeto el ciclista era de ocho años y el máximo de por vida, según los reglamentos.