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Gerardo Alonso Ríos Mairena, de 33 años, fue encontrado culpable por la masacre de cinco estudiantes universitarios el pasado 19 de enero del 2017 en Liberia. 

Por cada crimen se le impuso una pena de 35 años y otros 35 por un intento de homicidio y una adicional de seis años por un caso de abuso sexual para un total de 216 años de cárcel.

Además, deberá pagar 20 millones de colones para la familia de Ariel, una de las víctimas, y cerca de 4 millones a la oficina de la defensa civil de la víctima.

Lo que explicó el juez

El juez Guillermo Arce, presidente del jurado, aseguró que para la justicia no hay la menor duda de que Ríos Mairena mató a los cinco muchachos. 

En la lectura del por tanto dijo que él le provocó heridas profundas a las víctimas de "hasta 14 centímetros". 

Enfatizó en que él conocía muy bien el apartamento donde residían las víctimas, puesto que él había hecho trabajos con anterioridad; además, una vivienda a la que acudía tenía una ventana con acceso al apartamento.

Y agregó que el relato detallado de la única sobreviviente -las facciones de su rastro y un tatuaje en la espalda- fue contundente para encontrarlo responsable por la masacre. 

"(La menor hizo) un reconocimiento sin titubeo, sin duda, una menor de edad de que había sido usted el que había cometido los hechos", expresó el juez de manera enfática.

El juez Arce mencionó una carta en la que se indicaba que Ríos Mairena era el asesino y detallaba cómo vistió esa madrugada del crimen: pantaloneta blanca, tenis (ambas prendas con sangre) y portaba un cuchillo, elementos que le fueron encontrados al culpable.

"No le queda duda a este tribunal de que usted era la persona que estaba ahí, y la única persona que llevó a cabo los hechos", apuntó el juez Arce.

El letrado, además, rechazó que la prueba de la defensa de que la escena estaba contaminada porque había sido manoseada por terceras personas. 

Arce acotó en que las pruebas hallaron que la escena no se contaminó y que Ríos Mairena sí estuvo en el lugar y cometió el crimen.

La lectura del por tanto se realizó en una sala llena de familiares de las víctimas y en medio de un fuerte operativo policial por parte de Adaptación Social, Poder Judicial y Fuerza Pública.

Ríos Mairena seguirá en prisión preventiva por seis meses más mientras la sentencia queda en firme.

Lo que pasó en el juicio

La semana pasada, la Fiscalía había solicitado una pena de 215 años de prisión contra Ríos Mairena por homicidio calificado y violación, aunque la pena máxima en Costa Rica es de 50 años. 

Por su parte, la defensa siempre apeló a la inocencia del ahora condenado, quien el viernes pasado expresó brevemente que era inocente y que nunca estuvo en el lugar del asesinato.

El viernes pasado, los familiares de los cinco jóvenes exigieron justicia y la pena máxima contra Ríos Mairena.

El juez a cargo del caso ofreció a los padres de las víctimas ponerse de pie para dirigirse por última vez al estrado antes de que se dicte la sentencia.

“Esto no es una orden ni una petición, sencillamente es un ofrecimiento de la Corte hacia aquellos de ustedes que así lo deseen”, dijo el juez.

En primero en tomar la palabra fue el padre biológico de Joseph Briones, quien pidió “justicia en nombre de todos”.

“Lo que puedo decir es que para todos los familiares han sido momentos duros, desde el inicio hasta este final al que estamos llegando. En nombre de todos lo que uno espera al final es que la ley haga justicia, que se castigue al culpable que privó la vida de los seres queridos.

“Sabemos que estos no van a volver, es una pérdida irremediable, entonces lo único que pide uno es que se haga justicia, eso es lo que les pedimos encarecidamente”, aseguró.

La madre de Briones, entre tanto, solicitó la pena máxima contra Ríos Mairena.

“Quiero que se haga justicia con nuestros hijos, nuestros estudiantes, que esto que pasó no se quede así, pido la pena máxima”, aseguró.

También se pronunció la madre de Ariel Vargas, quien recordó el “gran vacío” que dejó la partida de estos jóvenes.

“Lo único que pido es justicia por la muerte de todos los chiquillos, porque les truncaron sus sueños a ellos y nos dejaron un gran vacío a nosotros, entonces en nombre de todos lo que pedimos es justicia”, dijo.

El padre de la única sobreviviente de la matanza aseguró que para todos ha sido un año muy duro y dijo esperar que el desenlace fuera el justo.

“Lo que pido es que se haga justicia, así como estamos hoy sufriendo viendo la persona aquí que nos hizo mucho daño queremos que nos ayuden con una pena justa, porque ha sido muy duro”, finalizó.

Víctima suplicó por su vida

En el tercer día de juicio los presentes en la sala escucharon los dos audios que una de las víctimas le envió por WhatsApp a una vecina.

Se trata de dos mensajes en los que Dayana suplicó por su vida y por la de sus amigos. Ella estaba en el cuarto donde el sospechoso forzó la puerta ante la negativa de ella para abrirla.

"Muchacho, usted jura que no nos va a hacer nada", se escucha en uno de los mensajes que Dayana le envió a una vecina, quien compareció la tarde de este miércoles.

En el otro mensaje que fue escuchado en la sala del juicio la víctima le dijo al sospechoso: "Muchacho... es que me estoy descomponiendo, muchacho".

Los dos mensajes fueron enviados a las 2:09 y 2:10 a.m. de ese fatídico 19 de junio en el barrio Victoria. 

La vecina que recibió los mensajes aseguró que los escuchó poco después de las 5 a.m. El hallazgo de los cuerpos se hizo pasadas las 6 a.m.

De acuerdo con la acusación del Ministerio Público, el hombre atacó a los muchachos en su apartamento, que alquilaban en el centro de Liberia en vista de que cuatro de ellos estudiaban en la sede de la UCR y una quinta en el UTN. 

Una mentira habría ayudado al imputado a dominar a sus víctimas y facilitar su posterior asesinato.​

Así lo explicó la mañana del martes pasado el médico forense que analizó la escena del crimen y el testimonio de la única sobreviviente.

Es especialista detalló en la corte que la intención primaria de Ríos Mairena, de 33 años, no era matar a los seis jóvenes en esa fatídica noche de enero anterior, sino que lo decidió ya cuando se encontraba en el lugar.

Al parecer el imputado hizo la promesa a los jóvenes de que no los mataría, una afirmación que le permitió tranquilizarlos y por lo tanto dominarlos.

El médico además describió a Ríos Mairena como una persona autoritaria.

El 13 de febrero está prevista la lectura del fallo completo.​