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Policías y familiares del acusado de la masacre de Liberia declararon este jueves.

El defensor de Gerardo Ríos Mairena presentó como testigos a su madre y otros familiares.

El abogado también solicitó suspender el juicio alegando que su defendido necesita mejores condiciones, pero su petición no fue acogida.

El agente judicial que declaró explicó los datos que le brindó la única sobreviviente de la masacre. Este viernes el juicio entraría en la etapa de conclusiones.

Detalles de la semana de juicio

En el tercer día de juicio contra el principal sospechoso los presentes en la sala escucharon los dos audios que una de las víctimas le envió por WhatsApp a una vecina.

Se trata de dos mensajes en los que Dayana suplicó por su vida y por la de sus amigos. Ella estaba en el cuarto donde el sospechoso forzó la puerta ante la negativa de ella para abrirla.

Muchacho, usted jura que no nos va a hacer nada", se escucha en uno de los mensajes que Dayana le envió a una vecina, quien compareció la tarde de este miércoles.

En el otro mensaje que fue escuchado en la sala del juicio la víctima le dijo al sospechoso: "Muchacho... es que me estoy descomponiendo, muchacho".

Los dos mensajes fueron enviados a las 2:09 y 2:10 a.m. de ese fatídico 19 de junio en el barrio Victoria. 

La vecina que recibió los mensajes aseguró que los escuchó poco después de las 5 a.m. El hallazgo de los cuerpos se hizo pasadas las 6 a.m.

De acuerdo con la acusación del Ministerio Público, el hombre atacó a los muchachos en su apartamento, que alquilaban en el centro de Liberia en vista de que cuatro de ellos estudiaban en la sede de la UCR y una quinta en el UTN. 

Una mentira habría ayudado al imputado a dominar a sus víctimas y facilitar su posterior asesinato.​

Así lo explicó la mañana de este martes el médico forense que analizó la escena del crimen y el testimonio de la única sobreviviente.

Es especialista detalló en la corte que la intención primaria de Ríos Mairena, de 33 años, no era matar a los seis jóvenes en esa fatídica noche de enero anterior, sino que lo decidió ya cuando se encontraba en el lugar.

Al parecer el imputado hizo la promesa a los jóvenes de que no los mataría, una afirmación que le permitió tranquilizarlos y por lo tanto dominarlos.

El médico además describió a Ríos Mairena como una persona autoritaria.