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El inicio y el final fueron calcados. Saborío marró la primera del juego, Castillo se comió la última y Honduras se encaminó a la semifinal de la Copa Oro tras su triunfo de 0-1.

La inicial se desarrolló al ritmo que nos tiene acostumbrados Jorge Luis Pinto, zaga sólida y un dominio que no se hace sentir en los cartones.

El reloj tardó en recorrer un minuto y 30 segundos para que Saborio desperdiciara la ocasión más clara de la primera mitad.

Con el correr de las manecillas del reloj el esférico se teñía de blanco, azul y rojo, pero la hegemonía era superficial, sin profundidad para herir el área hondureña.

El buen momento que pasa la defensa nacional se vio inquietada de nuevo en un contra golpe a la media hora de juego, pero Pemberton resolvió con tranquilidad. Los hondureños insinuaron poco antes de irse al descanso, sin que los ticos fueran merecedores de mucho más que el empate.

Los primeros segundos de la complementaria presagiaron lo peor. Najar por la punta izquierda incomodó una vez. Incomodó una segunda vez. A la tercera anotó.

El atacante se escurrió en la altura y colocó la bola lejos de Pemberton, que no tuvo más reacción que ver al goleador sacar el balón del fondo de la cabaña para la celebración.

La Tricolor tampoco tuvo una buena reacción.

A parte de un cabezazo desviado y un cara a cara, desperdiciado nuevamente por Saborío, los ticos no generaron mucho peligro en las cercanías de Escober.

Barrantes trató de largo al 62’ y Osvaldo Rodríguez al 78’, pero el sueño de la segunda revancha ante Estados Unidos seguía perdiéndose en el horizonte.

Los agónicos minutos finales se vivieron con tensión, con la impotencia de una selección que se despidió de la Copa Oro sin haber mostrado mucho, sufriendo hasta el pitazo final.