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El marcador pareciera inobjetable. El 5-1 que le propinó Estados Unidos a El Salvador se convierte en sentencia al analizar las acciones.

El único lugar en el que se vio una superioridad salvadoreña fue en la gradas del reducto de Baltimore, que hicieron a los centroamericanos sentirse en casa.

En el rectángulo de juego solo hubo un equipo, Estados Unidos.

Presión sin balón, toque, vértigo y definición fueran las armas de los pupilos de Klinsmann, que desnudaron un equipo cuscatleco que no ofreció mucho más en cancha que a Rodolfo Zelaya, un delantero habilidoso y encarador.

La letanía de goles estadounidenses inició al minuto 20 y terminó al 83.

Goodson (20’), Corona (28’), Johnson (60’), Donovan (77’) y Diskerud (83’), con el de la honrilla al 38’ luego de un cobro de penal de Zelaya.

El triunfo coloca a los estadounidenses en semifinales, donde espera al ganador entre Costa Rica y Honduras.