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Cuando una persona ha dedicado muchos años a coleccionar algo, le gusta mostrarla a los demás, más aún cuando el significado de dicha colección viene del alma.

Magdalena Campos, es una profesora pensionada que recuerda que una vez su hermana le dijo que si le gustaba algo mucho, no dudará tenerlo. Por eso la compró.

Ahora ella tiene 600 canastas, de cuanto tamaño, forma y material se pueda imaginar.
Todo comenzó hace 15 años, cuando su compañera de vida, su hermana, murió en un accidente en los Estados Unidos.

A partir de ese momento, comenzó a coleccionar recuerdos por medio de las canastas, la mesita donde las tenía se fue haciendo pequeña.

El rumor de su colección se esparció, y ahora amigos y familiares le regalan canastas de cuanto lugar conocen.

Ella recuerda casi todas, pero 600 son muchas. Por eso hace todo un trabajo junto a su esposo, para archivar toda la información de cada una de ellas.

Como adulta mayor, recomienda su pasatiempo. La mantiene ocupada y entretenida.

En cada una de las 600 canastas hay un recuerdo, un lugar visitado, un regalo de una amistad, una sonrisa de su hermana.