Última Hora

Una mujer de Alajuela dedica su vida a cuidar tortugas heridas o abandonadas, producto de su esfuerzo cientos de animales han recibido una segunda oportunidad en el refugio de vida Tortufauna.

Perros y gatos son las mascotas por excelencia. Son cariñosos, muy chistosos y algunos casi como los humanos.

Pero hay otros animales que la gente confunde con mascotas y apenas se aburren de ellos los tiran a la calle.

Eso pasa muy seguido con las tortugas, y es precisamente lo que motivó a Vilma Castillo a abrir Tortufauna.

Se trata de un refugio para tortugas ubicado en La Garita de Alajuela. Actualmente tienen 50 acuáticas y otras 30 terrestres.

Castillo es licenciada en Biología y tiene un cariño especial por las tortugas.

En el 2005 abrió este centro con el fin de rescatar, curar y cuidar a las tortugas que muchos abandonan a su suerte o bien a las que salen de los ríos escapando de la contaminación.

Tortufauna tiene una clínica donde atienden a los animales que ingresan. Por lo general su faceta de mascotas o el contacto en general con el hombre les deja graves secuelas.

El resultado del esfuerzo esta mujer y sus voluntarios es algo así como un hotel 5 estrellas para tortugas.

Tras un recorrido por las instalaciones, se pudo observar las amplias zonas verdes con áreas para tomar el sol, servicio de alimentación, e incluso actividades recreativas en las piscinas.

Entre los huéspedes más destacados se encuentra esta enorme tortuga lagarto.

Es muy posible toparse una así en las pozas de nuestro país, pero esta la encontraron debajo de un bus.

Come desde insectos hasta pollo y si usted tiene la brillante idea de ponerle un dedo cerca no dudaría en arrancárselo.

La última en llegar a este centro tomó por sorpresa a todos pues se encuentra en peligro crítico de extinción, incluso se llegó a pensar que había desaparecido.

Tortufauna está abierto al público de lunes a domingo de 8 am a 3 pm. Se ubica a 700 metros de la plaza de La Garita rumbo a Turrúcares.

La entrada tiene un valor de 1500 para adultos. Niños y adultos mayores pagan 700.

Gracias a lo que recaudan pueden mantener el refugio abierto.